El hombre jamas tiene un final feliz. Moraleja, el que no coje se deja.

La angustia, sentirse de más en todos lados, cuando las miradas revisan tu miseria en la ropa. Entre tantos que navegan en la locura de la zozobra, miro desde lejos en el rincón inmundo de los parásitos. Desde un principio la vida fue cruel, nadie quería a un bebe hermoso, tan bello que impúdicamente seria un paria, un demonio que viviría de los demás, hasta que su lengua se separase, del cuerpo rechoncho, mamador de almas, milagro de las respuestas mas ingeniosas y certeras. Ese momento de la subsistencia donde los sátiros se violan demonios, encontrados en el jardín del edén Heleno. Pero si las corneas son las traductoras de las imágenes mas funestas, ¿de que sirven los espejos de los ejemplos?

Era la mejor escena, el hombre acabado, lleno de sabiduría, pleno de decadencia, y al postre muerto por gil, traicionado por su intelecto, el alma del apropiado, postume por bocón y bizarro, ajusticiado por  un tiro de cheques a 60 días.  A los perdidos, los averías, entre escabios y desubicados la existencia le fue poniendo cola larga y pesuñas en los pies, desde ahora solo se enamoran  en  cabarets. Vino azul, locuras de la gente que ama los escondidos.

Cuando las luces se apagan, cuando los leds rojos se transforman en lo único que lo entiende, se escapa, medio borracho, medio drogado, a su vida fantasiosa de realidades cotidianas, sobando el filo de la miseria. Entonces, de cada cuantos cuenta  de cada uno, mientras la lucha es por no callar. Nada es mas falso que el rico comiendo el hígado del que labura todo el día, para que sobre una bolsa o un papel , en la jerga del poder adquisitivo,  en la tarjeta de su mujer y en la nariz de su amante menor.   ” Aprendí que en esta vida hay que llorar cuando otro llora”, borracho de whisky, un poco lerdo al andar, como volcando un veneno, aprendi de todo lo malo, aprendí todo lo bueno, del amigo que es amigo siempre y cuando le conviene. Y se que con mucha plata uno vale mucho mas….

La vez que quise ser bueno, en la cara se me rieron, hoy no creo ni en mi mismo, todo es grupo todo es falso, y cuando el borracho que soy yo, caminando solo por la nítida oscuridad de la luz, no se duerme porque la gorda se ríe, también me tengo que reír para conciliar el sueño. El hecho es que ni tirado, por las patas me van a correr. Uno no puede ser un otario siendo rey, sentado en la basura, saluda el Fausto miserable, ahorrándose melancolías, invirtiendo en mentiras, comprando vidas por el céntimo del  jornal. Ese luchador caído a loco, sin respeto a  ese trabajo que te mete bajo  las venas el misterio de la rebelión, la alegría del caos tirado sobre las manos de los dueños. Pero el mundo nunca, jamás de los imposibles, será bondadoso con los despiertos, plata o mierda, cantando pobreza la canción de invierno. En la rebeldía de aquel que es fuerte y tiene que cruzar los brazos  cuando el hambre viene, perseguido por la mala suerte.

El indicio por el cual  Orfeo perdió lo que mas amaba fue por no creer en las promesas de los dioses. Solo queda la melancolía del bandoneón tocado, afiebrado de tanta noche junta destruyendo las camas si es para quimera.  De aquellos que fueron heridos por la daga de la estrella, sepan que uno esta encanado en la presión, pero nadie puede ser mas que un varón.  No me gusta ser ortiva, el que liga y se envalurda se deschaba sin pensar.

En las luchas de los héroes siempre las féminas fueron la perdicion, perdidamente entendido en los chamuyos, en el amor, el que juega se convierte en portador, en eso se le olvida la terraza, y su choto empieza a dar ordenes, el fin acecha trepando por las patas de la cama…

En los tiempos de las cabezas, los cascos están a la orden del día, sin pujas para los que no toman champagne. De lejos se vislumbra la traición, las vueltas de la sublingual, pidiendo enredos, se clavan en los ojos del mal llevado guampa chata. En la opera, la Odisea, Odiseo se frustra en la perdida de sus mejores hombres, a mano de  bacanales fortuitos, bebiendo, hasta no ver mas, perdiéndose en las drogas que aumentan la razón y enfrían el musculo que bombea la sangre . Subiéndose a la cabalgata de los seres mas hermosos de la tierra, de los cuales hasta los dioses le dieron hijos. Las mujeres, naturaleza, infinita amenaza para aquellos poseedores de semen, dios, es dios, que vive disperso por la Vida…

Atenea,  Afrodita, Cali, Malinche y María Magdalena, miran la soledad de sus creyentes, Jesús habla sin para, lo miran, y asienten, es verdad, después que importa después….

En eso anda la Vida, cuando por cierto, toma la mejor posesión y enamorada de los años, inmortales, te envejecen sin razón, esperando que la tierra haga gusanos en las horas muertas de tu encierro de cajón. Allí, en la quilla de la barca, mi cara va rozando, zambulléndose en las oscuras aguas del inframundo. Entonces tomo la famélicas paginas de los clasificados, y no me encuentro, las columnas se ríen de mi desasosiego, como los cielos inundan las tierra en algún momento, mi garganta se llena de abundancia, de si comprometidos, de cosas que no salen, de trabajos perdidos, de miserias regadas en la obstinada  reseña ordenada del arruinado compulsivo. Tan perdido y ciego en  la mancha oscura me encierro en alucinaciones, miles de lapsos durmiendo, a pesar de la blanca lozanía de los hechos supuestos, muerdo el aire observando el techo, sin moverme, pero corriendo, sudado y por fin puesto. Descanso compartiendo la velocidad con mi galopante corazón. Podría morir hoy, pero mi enfermedad me lo prohíbe. Los dioses son benevolentes conmigo, no solo tengo que eliminar a Medusa, tengo que probar ser mas hombre que cualquier mortal, por ser hijo de dios, la infamia de mi cuerpo sobrepasado de energía tiembla invariablemente antes de pegar un buen sorbo de whisky barato. Entre tanto estrago solo en la oscuridad de mi cuarto de soltero me apañan  los recuerdos, pero esta tarde la casa se comió a si misma, y la misa se transformo en un infierno.  Pastillas para dormir.

Entre otras cartas, esta la del ganador, la mas fácil de falsificar, ¿cual es el triunfo?, ¿dejaste de ser mortal?.

El emperador chino mas poderoso de todos lo tiempos, el que unió todo ese basto territorio hasta hoy, lo consiguió con aleación de acero hecha flechas. Haciendo de sus ballestas la opresión de las guerras, comenzó con la obra mas ambiciosa de la humanidad, la muralla, esa que duro en construcción mil años.

El que todo lo tuvo. El mas poderoso y rico de la historia de china, quiso ser inmortal, la alquimia lo ayudaría, sus alquimistas estaban cerca, tan ceñidos en el elixir que comenzaron a suminístrale estaño, amoniacos, sulfuros.  Envenenado, se fue muriendo, entorpeciendo en aquella inmortalidad lejana y risueña que juega con sus ácidos marcados. Los funerales duraron semanas, y todas sus esposas que no le dieron hijos fueron, dejadas encerradas con vida en el panteón real, como sus alquimistas.  Con ellos también en ese viaje fue un ejército de terracota con millares de soldados, cada uno con rostros diferentes, para acompañar a el emperador en una improbable lucha contra esos seres que lo hicieron letalmente humano, con fecha de vencimiento y empaquetado para la ocasión. Los únicos inmortales de esa tumba…

Si fuera algo que no se puede tocar, el dinero no existiría, dijo el dueño de una inmobiliaria que festeja la muerte de la vieja viuda sin hijos, sin hermanos, muerta a los 90 y pico, ¿para que? Pa dejarle el vento al cagador, y el cielo de techo en la vereda de l borracho sin razón que protesta por el robo de su coraje. Si una noche estuve tan cerca de matarlo…(Alex)

En las sandalias de Jesus, estuvieron primero los pies de su padre Pedro, el que murió en una de las tantas guerras hebreas, Jesus camina con las sandalias de su padre muerto.

Las cosas pasan como los años en  el que el pueblo de Dios vivió en el desierto comiendo mana, como las guerras libradas en su nombre, como los tributo de sangre de los dioses ancestrales de la verde y enigmática América…

Recaigo en círculo. Camino el mismo lapso para que me digan que no, para sentirme que no pertenezco a nada, para tener marcada la cara como Cain, esto me sirve para tener vergüenza, hasta de ser parte de alguien que murió por sus propias miseria, ser el ideal, ser demasiado bueno, para ser cierto. Derrotar al que es bendecido por la dicha de ese dios, que tanto ama la guerra y tan cruelmente ríe de mi destierro.