De como morir sin ser juzgado por un genocidio. Mitre y Urquiza dos taimados en la “guerra” de la Triple Alianza

Cabe aclarar, que una pequeña parte del pueblo Argentino mayoritariamente en contra de su voluntad, fue parte de esta desgracia por la conveniencia de quienes dominaban la politica y los negocios en aquellos tiempos.

“El paisanaje de las provincias, que intervino tantas veces voluntariamente en las luchas ante la sola convocatoria de los caudillos, se negó a participar en una guerra que no sentía suya. Sintiéndose más cercanos a la provincia hermana del Paraguay que a los porteños y a los “macacos” brasileros, se negaban a enrolarse, lo que motivo la deserción y levantamiento de muchos batallones del interior. Consta en el archivo histórico, la Factura de un herrero de Catamarca, “por doscientos grilletes para los voluntarios de la guerra del Paraguay”

…”Estamos por dudar de que exista el Paraguay. Descendientes de razas guaranies, indios salvajes y esclavos, que obran por instinto a falta de razon. En ellos se perpetua la barbarie primitiva y colonial. Son unos perros ignorantes, de los cuales ya han muerto 150.00. Su avance capitaneado por descendientes degenerados de españoles traeria la detencion de todo progreso y un retroceso a la barbarie…Al frenetico idiota, bruto, feroz, borracho Solano Lopez lo acompañan miles de animales que le obedecen y mueren de miedo.  Es providencial que un tirano haya hecho morir a todo ese pueblo guarani. Era preciso purgar la tierra de toda excrecencia humana. Raza perdida de cuyo contagio hay que librarse” . Domingo Faustino Sarmiento

(citado por Pedro de Paolini: “Sarmiento su gravitacion en el desarollo nacional” Theoria. Biblioteca de Estudios Historicos Buenos Aires Octubre de 1964).

Cabe recordar que este individuo vivio los ultimos dias de su desquiciada vida en Paraguay, en la casa que le pertenecia a  Alicia Linch mujer de Lopez…

Cuando nos encontramos sumergidos en los esteros de la desventura, por un dolor o un tormento elegido x, las posibilidades de evaporarse de la vida son tan procaces que fornican delante nuestro con la muerte. El hombre, por mas que parezca extraño, es un ser de luz, una energía enorme que lo lleva a reflexionar y postearse como una existencia idílicamente libre. Capaz de conseguir su sueño de felicidad solo por el hecho de añorarlo en forma enérgica y conductiva.  Especulando, impregnado en todas las atribuciones que da la inteligencia,  con ser el artífice de  la jugada.  Indisoluble lo abarca con decisiones y moralejas, experimentadas por la misma dicha de ser emancipado y pensante.

El ritmo de las galaxias, las estrellas y por fin el imperceptible puntito de polvo llamado Planeta Tierra se conjuga, explota, se seca, crece, se expande, sin preguntarle nada a nadie. El hombre, salvo anomalías genéticas,  venidas de otros sistemas vivientes,  jamás puede tolerar la ausencia de dominio en sus  mínimas decisiones.  Se engaña.

Una de las perversiones más grandes, en muchos casos lleva a la muerte, se encuentra en la fe. La fe sobre los demás componentes de la ficción. Creer que están pendientes en realizar nuestras ideas desproporcionadas sobre la realidad, en representación del esmero y del deseo.

A todos los grandes hombres le creció, un talón de Aquiles en sus ideas positivas,  en los logros auténticos, esos  que ayudan al crecimiento cotidiano. Por gracia de los medios registrados como suyos, es decir;  tierra, patria, país, Nación (en ese orden).

Los rompe estructuras, martillos instruidos en ardides, son los traidores. Devenidos en un sortilegio llamado conveniencia e ilustrado en billetes.

El caso de hoy es sangriento, enigmático y deliberadamente infausto.  El Mariscal Francisco Solano López,  quizás una de las mentes mas brillantes de esa época, en su elocuencia ilustre de libertad y derecho confió en los aborrecibles de siempre. Engendrados en la Argentina. ¿Cómo buscar respeto asía el genero argentino en la sud América, si a los hijos de López, sanguíneos y soldados, se los destruyo literalmente a bases de matanzas y hambrunas involucradas en negocios de señores patricios y latifundistas sobre protectores? ¿Por qué los magnos hombres americanos, miran a Argentina, mas precisamente a Bs As o a Entre Ríos, en el caso particular de el Mariscal, sabiendo desde sus entrañas, que en esa logia solo encontrara  la traición?

El poder de la “Europa Americana” jamás prestaría ni un fusil a los palurdos como López. Eso lo demostrara con los mismos pobres héroes de la “Independencia Argentina”. Con todos, con los que cruzaron los Andes, con los que pusieron su nombre en las derrotas, con los que murieron en el exilio. Esa “potencia” será terrible con los plebeyos.

¿Cómo un Nación, la Paraguaya, a través de su presidente, se fió relajado en la ayuda de Urquiza, que jamás llegaría?.

Creyó en los cerdos  argentinos, estos obedeciendo a la conducción y tutela divina de la Reina de Inglaterra, el Imperio del Brasil y el ángel económico de Adam Smith, le destacaron una alta traicion a su republica.  Destruyeron a mansalva una civilización culturalmente afianzada. Llamada a ser, no una triste provincia pobre de las poderosas que la rodeaban,  el país aliado a los intereses americanos contribuyendo con hombres y mujeres de coraje inauditos preparados y patriotas.

Esto es lo que trataremos de aclaran en esta entrega documental.

 Todas las tareas que son llevadas al extremo, son la causante de grandes tragedias. Hay hombres ingobernables, Dionisiacos,  dominados por Júpiter, que atraviesan la gloria llevándola a la derrota atroz, dándole espada a sicarios sin prestigio alguno pero obviamente sanguinarios…

5 de enero de 1869, cuando el duque de Caxias ordena la entrada a Asunción del ejercito brasilero. La guerra contra el Paraguay tiene su límite extremo. Siete meses después “funcionarios” puestos por el imperio, dictan un decreto que establece “a Solano López como a un moustro de impiedad” “ha turbado el orden aniquilando nuestra patria” y por lo tanto “queda fuera de la ley y arrojado por siempre del suelo paraguayo”. Mientras se acomoda todo en Asunción, en el Paraguay profundo unas cuatrocientas nebulosas forma una escueta caravana que marcha alucinada hacia el norte. Es la ruina de un ejército que conto en agosto de 1864 con 70 mil hombres. El ejército más grande de la región, cuando López lo alertara sobre la defensa de su patria.  Perseguidos, por las selvas, buscando solo la dignidad personal, que saben perfectamente que la realidad no le confiere. Toda jerarquía se vuelve fútil, el Mariscal, su terco y leal vicepresidente Sanchez, Elisa Linch con sus petates destrozados, calmando a sus niños pequeños, cuyo sostén es el coronel de quince años, Panchito López. La madre de López con sus dos hijas, algunos oficiales hundidos en el barro son la base de este campamento móvil que los lleva directamente a la desaparición vil y exagerada.

“El 1 de marzo, desde el campamento de Cerro Cora, rodeado de montañas en el extremo N.E cruzado por el rio Aquiban niguil, se oían los murmullos de la maleza avasallada. El Mariscal López recorrió sus efectivos, sabia que los desertores habían vendido su paradero en Concepción, donde acampaban los brasileros, decreta desde su envestidura presidencial grados y medallas. La medalla de Amanbay, nunca fue acuñada,  se suplió  esa imposibilidad con medallas hechas con pedazos de metal, grabadas a cuchillo colgadas en cintas rojas hechas de una vieja bandera española. en sus caras rezaba lo siguiente, “Venció penurias y fatigas” y en el reverso “El Mariscal López” “Campaña de Ambay 1870”. Todo es alegórico, López sabe que la inmolación es cuestión de horas.  Los dioses intrigados miran al patriarca repartir como en un cumpleaños globos a sus invitados. Grados y premios.

Desde Concepción parte el 9 de febrero parte el General Camara, el 13 cruza el Aquidaban y ya en las cercanías de Bella Vista recibe del Coronel Bentos Martins la noticia del final de López.  En pocos días llega al rio Negia, alcanzando días después el arroyo Guazu, toma el control y coloca carabineros en la picada del Yatebo. Comienza la cuenta final.

El 1 de marzo al medio día, la caballería de Camara irrumpe en Cerro Cora. El coronel brasilero Silva Tavares, con su ayudante, un sargento apodado “Chico Diavo” localizan a López. El paraguayo blande un espadín de oro, tirando una estocada a Chico Diavo” que responde con la bayoneta, hiriéndolo en el vientre. “Mueran los macacos”, grita López mientras es retira del campo por el coronel Aveiro, el medico Ibarra y el capitán Arguello. Penosamente llegan al Aquidaban-nigui. López se desangra. Detrás viene Camara y los suyos. El Mariscal le pide a sus soldados que lo abandonen. A varios metros se escucha la voz gangosa y triunfal de Camara: “¡¡Ríndase Mariscal, le garantizo la vida!!”. López alzando el espadín, puteando por el dolor del acero, maldiciendo al enemigo macaco, imperialistas, a los hijos de puta del Brasil. En su fiebre recordaba aquellas cartas con Urquiza, aquellas felicitaciones, y esa soledad que le dio mas coraje de encontrase solo, traicionado, pero con tanto coraje que tuvo a sus mando a los soldados mas bravos y corajudos que ha visto estas tierras. Los peleo a todos.

Pretenden desarmarlo, y al comprobar resistencia, lo ultiman de un cohetazo de carabina. Cae de espaldas, recibiendo un puntapié del soldado brasilero mas cercano, que exclama; “¡O diavo do López!” . Casi simultáneamente, el vicepresidente Sánchez es muerto dentro de su carruaje, lo ultiman a tiros y bayoneta. Antes de morir quizás haya oído la vos de Panchito López al ser degollado: “Un coronel paraguayo no se rinde macacos concha de su madre”. Después también son pasados a las armas otro hijo del Mariscal José Félix López de 11 años, el general Francisco Roa y el Coronel José María Aguilar, invalido de Tuyuti. A la mujer de López, Elisa Alicia Linch se la respeta por su condición de extranjera , mientras que la madre Juana Carrillo y sus hijas son apresadas. La tropa es inmediatamente aniquilada, los sapucay mas heroicos que la selva haya escuchado jamás.

El padre de el Mariscal, Carlos Antonio López había dejado una república satisfecha y pujante. La fundición de hierro en Ibicuy, el arsenal y el astillero asunceno, el ferrocarril, que llegaba hasta el Paraguay y la línea telegráfica que unía la capital con Villeta, eran pautas sobre el desarrollo en que constituyo a esa nación. El periodismo se desarrollo y el adelanto edilicio fue furor. El palacio de Gobierno fue construido por el ingles Alonso Tailor. La escuela de matemática, regenteada por el profesor francés Pierre Dupuy, dio promociones altamente valiosas, lo mismo que la escuela de derecho civil y político y el colegio jesuita de enseñanza media. Las becas eran de perfeccionamiento fueron incesantes, el primer grupo de becados lo componían 16 jóvenes, que en 1858 viajaron a Europa para estudiar derecho. El arquitecto Alejandro Raviza diseño y construyo la Estación Central del ferrocarril “San Fransisco”, el Teatro Nacional, reproducción de la Scala de Milán, el Oratorio de la Virgen de la Asunción, y el club Nacional que luego fue Tribunales. La educación, las finanzas y los caminos que vinculaban a la capital con el interior era seriamente un caso de federalismo avanzado.  Por primera ves en medio siglo se había abierto el comercio. Cabe aclarar que el Paraguay contaba con gran cantidad de aborígenes que gracias a los jesuitas, perseguidos por la iglesia católica, habían logrado una comunicación con su tierra y la palabra patria. Ellos sumaron una gran cantidad de muertos, aborígenes que Mitre y su ejercito combatían ansiosamente.

El traidor entreriano, Don Justo Jose el del palacio en el monte y hombre funesto para tres republicas Don Bartolo Mitre.

Resulto que el 16 de septiembre de 1864 un batallón brasilero ocupa Vila de Melo, capital de Cerro Largo, en la Banda Oriental, e iza la bandera del Emperador. En Bs As le repudio es unánime.  Aquí comienza el exterminio  del pueblo paraguayo.  Francisco Solano López fue uno de los grandes ilusos en la historia americana. Conto con la patria uruguaya y con una patria argentina. Creyó que los dos países hermanos, serian su apoyo, sus auxiliares. Pero nada de eso ocurrió, al contrario, ambas naciones marcharon detrás de las banderas imperiales del Brasil, y los intereses ingleses.

Brasil contaba con 8.000.000 de habitantes y una renta de 20.000.000 de pesos fuertes. La Argentina, 1.200.000 habitantes y una renta de 8 millones. Uruguay, 350,000 habitantes y una renta de 2.918.000 pesos. Nada haría Paraguay con sus 600.000 habitantes y su renta de 1.200.000 pesos.  Las líneas férreas se extendían hasta Sapucay, y llegaría a la capital intelectual de Paraguay, Villarica. Las obras públicas se seguían realizando a pasos agigantados como en la época de padre. Asunción era una ciudad, cuyos módulos creativos lanzaban hacia el concierto de América, destellos de presencia y desafío. Cuando regresaban los becados de Europa eran presentados socialmente como figuras a respetar, ejemplos a seguir por el espíritu educativo y militar de los nativos.  Todo esto fue arrasado.

López cree que Urquiza esta en la espera de una señal, para ir contra los porteños de Mitre y los macacos imperialistas. Manda a varios funcionarios y estos le informan, que el entrerriano, es un fiel liado…

El 12 de noviembre, el vapor brasilero  “Marquez de Olinda”, pasa frente a Asunción conduciendo al nuevo mandatario del Mato Grosso, Carneiro de Campos, con cuantioso material bélico. López ordena el apresamiento del buque, confisca los pertrechos y apresa a todos sus pasajeros.  Ya nadie se engaña. Es la guerra. Montevideo festeja la intervención paraguaya, pero esto no durara mucho tiempo.

Para el 6 de diciembre, comienza el asedio de Paysandú, por medio de la escuadra del imperio Tamandare y las guerrillas de Flores, que reciben municiones de Buenos Aires. La ciudad es sitiada y se combate cuerpo a cuerpo.

Los invasores suspenden las hostilidades unos días, por escasez de municiones, pero no desesperan, un par de días después las renuevan gracias a los buenos negocios entre un tal Silva Paranhos y Bs As…

Entretanto Urquiza sigue persiguiendo jovencitas hijas de sus paisanos afincados en su latifundio. Imperturbable escucha la oferta de Manuel Osorio, quiere comprar 30.000 caballos al precio impresionante de 13 patacones cada uno, lo que totaliza la suma impresionante para esos tiempos de 390.000 patacones. Don Justo José accede a la venta, dejando sin caballos a su caballería, apostada según creían sus soldados para la intervención a favor de Paraguay…

Mientras tanto en Cerro León, el Mariscal aguarda impaciente la ayuda prometida que no llegara nunca.  Paysandú es destrozada por las fuerzas imperiales, Leandro Gómez, el defensor ante los ataques brasileros es ultimado desfigurándolo de la pera asía arriba, hundiendo varias veces el cuchillo en el pecho. Mientras en el palacio de Urquiza se desarrolla una tertulia y un gran asado al que concurren muchos ilustres entrerrianos. La venta a sido un éxito para el patrón…

El pueblo de Entre Ríos espera alguna acción contra los brasileros, vieron como, destruían Paysandú. Urquiza responde con el silencio.

El 14 de enero López cree todavía que puede salvar Montevideo y ante el mutismo de Urquiza decide pedir permiso oficialmente al gobierno argentino el transito por su territorio.  Manda una copia a Urquiza este le responde (no se conoce el contenido de la misiva, pues no hay copia) pero se cree que no es muy de su agrado por el Mariscal acude al grito de bronca y malestar pronunciando la exclamación de un guerrero espartano; “¡Entonces, si me provocan estos hijos de puta, me lo llevare todo por delante!!”.  El 20 de febrero Montevideo capitula, es puesto a dedo por las condiciones brasileras provisoriamente  como gobernador  Venancio Flores que considera automáticamente que la Banda Oriental se encuentra de hecho en guerra con la República del Uruguay…

López reúne un Congreso extraordinario el 15 de febrero de 1865 donde informa lo sucedido. Las deliberaciones duran 40 días, el Congreso le otorga todas las facultades para declararle la guerra al actual gobierno de la Argentina (Mitre).
El ejercito paraguayo esta preparado, la moral es elevada, austero el coraje. El material humano es excelente y responsable, se jugaría por la virtud de la patria cualquiera fuese el ocasional enemigo. El Mariscal contaba con la mas poderosa legión de Iberoamérica que alguna ves alguna nación pudiera levantar.  70 mil hombres distribuidos por toda la república. El mejor elemento de combate era el demoledor machete, puesto que los fusiles eran de chispas, lento e ineficaz. Los paraguayos eran temibles en el cuerpo a cuerpo. La altura promedio de los combatientes paraguayos era de un metro y setenta y dos centímetros, contra un metro sesenta y dos de los aliados. Por otro lado en esas mismas notas, se indica que entre los combatientes paraguayo había cinco blancos por cada negro o mestizo, en cambio en los aliados había un blanco cada veinticinco mestizos o negros, y en el ejercito brasileño al proporción era de uno contra cuarenta y cinco. Esto no es una cuestión racial de fortaleza o superioridad de ningún tipo, pero si una deferencia de motivación entre quien defendía lo suyo, y quien defendía lo ajeno. En el ejército argentino muchos eran llevado en contra de su voluntad, engrillados y “atados codo con codo”, y en el brasileño enviados como esclavos, incluso “en representación de sus dueños”.

Mitre desde su gobierno solo atina a ignorar la situación mientras escucha y charla con el embajador ingles Thorton. Pero este artilugio del desconocimiento solo agrega el señuelo, (los buques 25 de mayo y Gualeguay) para que los porteños comiencen con la respuesta armada.  El gobierno Argentino a través de sus informantes ingleses estaban plenamente notificado de que el Paraguay preparaba el asalto a Corrientes. Los dos buques, una forma elegante de describir a aquellas dos osamentas de madera flotante, son apresados por las fuerzas paraguayas. Esto despierta una ola de indignación en varios reductos porteños “honor ultrajado”. En medio de un teatro armado, el delirio final llega a las manifestaciones en la casa del General Mitre, este sale por una de sus ventanas y exclama; “En 24 horas a los cuarteles, en 15 días en Corrientes; en tres meses en Asunción”…

Pero ¿Cuáles eran las fuerzas reales de los porteños?  Recién a fines de mayo y principios del junio, el congreso argentino dictaría las leyes militares para formar el ejército nacional. Estaría formado por 10.000 soldados de línea existentes, algunos “enganchados” y condenados a “servir las armas” la mayor parte, y 15.000 “guardias nacionales”. También traerían “mercenarios” de Europa.

La Guardia Nacional en realidad estaba compuesta por toda la población comprendida entre los 17 años y los 45 años los casados, y cincuenta los solteros. La totalidad de los 15.000 hombres estaría por “contingentes” provenientes de cada provincia en forma proporcional a su población, y si no encontraran el número suficiente se podría recurrir a los “enganches” mediante paga. El problema se planteó en forma inmediata, porque salvo algunos jóvenes entusiastas liberales de Buenos Aires que se alistaron inmediatamente para luchar contra “el tirano”, o llevados por la atracción del “desfile militar” que Mitre les ofrecía, lo cierto es que no había interés en luchar en una guerra lejana, contra un enemigo que no era tal, sobre todo para las provincias del interior, y no había quien quisiera formar los “contingentes” como voluntarios o enganchados, pagos o no.

El 4 de mayo Mitre le pide autorización al Congreso para declarar la guerra al Paraguay, previo recibo de la declaración de ese país, que dice haber recibido el día 3 de mayo. Pero en realidad el 1 de mayo ya estaba firmado el tratado de alianza con el consejero brasilero . La redacción fue un hecho reservadísimo, pero extrañamente una Inglaterra indiscreta  publica el texto completo a finales de 1866…

Carlos Guido Spano llegara a decir; “El tratado es secreto, la sesión es secreta, pero la vergüenza es publica”

López lleva la guerra fuera de su territorio, decide marchar sobre Corrientes donde la población correntina no opone resistencia.  Mitre se dirige a Urquiza solicitándole ayuda para “vindicar el honor y la dignidad de la República”. El del palacio en el monte  ordena la movilización de las milicias entrerrianas. Al enterarse Ricardo López Jordán le escribe diciéndole; “Usted nos llama para combatir al Paraguay. Nunca, General, ese pueblo es nuestro amigo. LLAMENOS PARA PELEAR CONTRA LOS PORTEÑOS Y BRASILEROS. ESTAMOS PRONTO. ESOS SON NUESTROS ENEMIGOS.  Oímos todavía los coñones en Paysandú. Estoy seguro del verdadero sentimiento Entrerriano”

Urquiza reunió 8.000 hombres en Calá y acompañado como ayudante Felepe Varela, el 14 de mayo se mueve con la gente al norte. El 21 acampan en Yuquerí, a 5 leguas de Concordia, y luego marchan a Basualdo. El 3 de julio Urquiza va a entrevistar a Mitre. Los entrerrianos, que de mala gana hablan obedecido a su general creen en un abandono; como un reguero de pólvora corre la noticia por el campamento de Basualdo: “Compañeros: el Capitán General se ha ido a su casa y es necesario que nosotros también nos vayamos. No sean tontos; no se dejen engañar”, se repetían los convocados (Arch.Uruiza. Chavez Fermin. Vida y muerte de López Jordán).  La noticia llega a Urquiza a la madrugada en la estancia de Gregorio Castro, donde ha hecho noche en su viaje a Concordia. Monta rápidamente, pero su presencia es inútil: cerca de 3.000 entrerrianos han dejado el campamento, y los restantes parecen resueltos a imitarlos. Urquiza ordena fusilamientos y proclama que “la patria exige ir a la guerra”; todavía su prestigio es grande, pero no detiene el desbande que seguirá en las noches siguientes. Hasta el 7 de julio, en que para mantener su vacilante autoridad, licencia todo el campamento. Hará una nueva convocatoria en el Yuquerí; pero la tarea resulta difícil. López Jordán desde Paraná le escribe el 31 de julio “que la gente se reunirá donde V. E. ordene, pero no quieren ir para arriba”; el coronel Juan Luis González escribe el 19 de setiembre “que si esta marcha no es contra Mitre, ellos (los entrerríanos) no salen de sus departamento” (Ibidem) Algunos se han pasado a los Paraguayos entre ellos, desde el principio, Telmo López, hijo de Estanislao López.

Después del desbande de Basualdo, Urquiza reúne con esfuerzo en Yuqueri 6.000 hombres: ha recorrido los departamentos y los ha hecho recorrer por gente de su confianza a fin de levantar un contingente entrerriano aceptable. El 8 de noviembre llega con los nuevos voluntarios de infantería, pues ha vendido sus caballos a Brasil, a las márgenes del arroyo Toledo: la división Gualeguaychú inicia el desbande en masa, seguida por todas las demás. No han esperado esta vez la ausencia de Urquiza, y nadie, ni el mismo Urquiza en persona, puede impedir la resolución de “no ir para arriba” y menos de a pie. Esta vez se trata de una rebelión abierta contra toda orden de don Justo, cuya energía de esa noche nada pudo hacer contra la actitud decidida de los soldados antiliberales – dice Fermín Chávez. (Vida y muerte de López Jordán)

La furia de Urquiza es tremenda. Ordena el fusilamiento de los desertores que fuesen encontrados. Numerosos entrerrianos, se unen a los paraguayos o cruzan a refugiarse en el territorio oriental. Se ha disuelto el Ejército de Vanguardia. Urquiza quedará en su palacio de San José; no ha podido cumplir un rol militar en la guerra contra los paraguayos, pero tendrá algo con que entretenerse: sus establecimientos proveerán la carne consumida durante la guerra por los ejércitos aliados.

La situación de Urquiza es comprometida. La realidad queda al descubierto después de los desbandes en que se ve obligado a licenciar las tropas para evitar males mayores. “V.E. debe estar persuadido – le escribe a Mitre – que al tomar tan grave resolución, sin esperar sus órdenes, es porque no ha podido ser de otro modo, para no esterilizar en la desmoralización y el desorden elementos que deben volver a concurrir a la defensa nacional como V.E. debe estar seguro que lo harán, que lo haré yo que me he de sacrificar, si es preciso, solo” (7 de julio de 1865. Archivo Mitre, II, p. 225) Es la confesión del rotundo fracaso.

Gelly y Obes le informa a Mitre de los acontecimientos y éste le responde: “Por lo demás, casi estoy conforme con usted en la relativo al concurso material de Entre Ríos, sobre todo siendo como es el general Urquiza un factor inerte que de buena fe está dispuesto al bien, pero que no está a la altura de la situación, no comprende más las cosas que las vieja que pasaron de moda hace muchos años…dando poca importancia a lo que por ahora diga el general Urquiza, pues con todo está conforme…Sin embargo, todo se ha de enderezar por la razón o la fuerza” (Cuartel General, Concordia, 24 de julio de 1865. Arch.Mitre. III, p. 45 y48.).