1850: el día que murió San Martín, un hecho sin importancia (hoy en el siglo XXI es importante por el feriado largo)

Creo que el 17 de agosto, como tantas otras fabulas orientadoras de la patria supuesta, fue un bendito fraude. Por décadas, formadoras de siglos, estuvimos al margen de todo lo real. Desde el principio como alguna ficción de Walt Disney creímos, en el caballo blanco de San Martin y en su paso de los Andes como un excursión a lujosas pistas de esquí. El tiempo se encarga de colocar las cosas en su lugar, todas las entidades de este mundo finito y dependiente termina en la poca capacidad de razonar y la ociosidad mal concebida, hay  que tragar lo masticado por otros. Es la posición mas fácil que toma el ser humano, nadie construye desde ese no hacer aparente, nadie hace ejercicio alguno para llenar ese espacio al cual todos temen. Por eso es muy agradable el feriado lunes, restar a la semana un día oscuro, aborrecible y esclavo del calendario laboral.  Ser un feliz turista de tarjeta de crédito o de dinero no rendido al fisco, de vueltos y revoleos empresariales, ser el obrero que puede dormir un rato mas para después mirar la tele, ser parte del famoso minuto a minuto que los zares de la comunicación y la degradación moral presentan como éxitosos  modelos a personas con graves problemas humanos. Pero las estrellas que habitan los LCD, son oxidables y cambiables, para diferentes truhanes horarios, chismes de medio día, o noches de alta droga y prostitución, acompañado de malos chistes e inmensas pantallas de leds pueden ser sus escenarios. Apoltronados en fantásticos estudios desnudan sus miseria y dan de comer la viseras mas infectadas al amable teledemente para que disfrute su feriado. En el recuerdo de algún colegial taciturno quedaran grabadas fechas de esa imposible  epopeya, algunos minutos estará presente la figura de San Martín antes de sumergirse en ese jueguito de play que le regalo la tecnología del tributo. Pronto se aburrirá y saldrá a comprar otro y otro mas, la base del consumo esta ejecutada.  Parece delirio de un bohemio, desocupado y flojo, la introducción a hechos registrados por los medios el 20 de noviembre de 1850 año del señor, quizás lo sea. Lo grafico de lo detallado arriba es que no solo es así en 2012, si no que como los genes se repiten la sociedad experimenta siempre con lo mismo, el engaño, la desidia, la traición y sobre todo el olvido y el desinterés. Esta no podía ser la excepción. Lo descripto arriba también se podría utilizar sin los adelantos tecnológicos por supuesto, a lo que paso ese 20 de noviembre de 1850 en que la Sud America y sobre todo Bs As puerta principal de la información para gran parte del país, se entero de la muerte del padre de la patria.  Nadie, ni los mismos comediantes gubernamentales,  sintieron el respeto mínimo por uno de los mayores representantes de la liturgia  libertaria en estas tierras.  Podemos discutir muchas cosas  acerca San Martin, si estuvo en algún instante histórico monitoreado por los ingleses o no, pero lo que es necesario aclarar que el como ningún otro,  fue el mensaje del antihéroe natural. Quizás por ese pecado los argentinos solo le ponemos su nombre a las calles y a barrios, sin darle ni la mas exigua importancia de lo que rodeo a sus gestas  librepensadoras. No hay mas que feriado largo y algún discurso lleno de diatribas estamentales en este sistema apócrifamente civilizado y democratico. Lo que nace muerto no tiene posibilidad de vivir. Es el caso de la noticia del deceso  del Jeneral (como se escribia en ese tiempo) San Martín. Después de este breve desbario gramatical vamos a lo interesante.

La notica de la muerte de San Martin un hecho sin importancia para los medios de 1850.

Corría el año 1850 eran años difíciles para la Confederación, la confabulación de Urquiza y el gobierno del Brasil se extremaban a la acción. Los unitarios se movían cada ves mas y en la legislatura se pedía a gritos la expulsión de el pelafustán Sarmiento de la tierra hermana chilena. Los designios de aquel hombre que despotricaba como el mas empírico enemigo de la patria sonaban mucho mas fuerte que la Confederación entera con sus gobernantes y toda la historia que nos unía. Olvidando las victorias de Maipu y Chacabuco, dándole lugar a discurso y escritos traidores.  La mayoría de las veces mentirosos y mercenarios que dañaron para siempre hasta la soberanía Argentina.  (Leer https://fernet10cartman.wordpress.com/2009/11/18/haciendo-la-patria-traicionera-hoy-sarmiento/)

No solo Rosas estaba preocupado por los hechos de un devenir oscuro e intrigante para sus aspiraciones, también los unitarios de Montevideo, y como leemos también el Chile del hijo prodigo Argentino.  Quizás por eso la noticia de la muerte del general haya pasado casi desapercibida y sin importancia en estos lares. Cabe aclarar que la crónica llego recién tres meses después del fallecimiento del prócer debido a la dificultad de los medios de comunicación existentes, comprendamos que recién aparecían los ferrocarriles, los vapores y que todavía  se utilizaba barcos a vela y la diligencia como trasportes idóneos.

Es “El Comercio de Valparaiso” el periódico que mejor idea nos da del modo como se recibía y se piblicaban las noticias por el siglo XIX.

Dice en  su mumero del 21 de noviembre de 1850

“… Inmediatamente después de la llegada del vapor se esparció la noticia por la ciudad de dos fallecimientos…, el de San Martin, muerto en un destierro voluntario. Fundador de tres repúblicas cuyo pueblo ha levantado…En cuanto a San Martin, el héroe que divide con Bolivar la gloria sentimental, su muerte viste de duelo a toda la gran familia americana a cuya vida histórica esta identificado…Al registrar nuestro periódico encontramos en ellos la noticia de otra muerte la de Balzac, que puede llamarse el fundador del moderno romance socialista, fundador por la inteligencia…y San Martin por la espada”   Esto es lo que dice la editorial del puerto de Valparaiso. Luego con un pequeño subtitulo reza: “La muerte del General San Martin” es la trascripción de lo que los diarios franceses escribieron con motivo de ese fallecimiento.

Al día siguiente publica Sarmiento en “La Tribuna de Santiago”:

“El vapor nos a traído la triste noticia del fallecimiento de uno de los grandes protagonistas de la independencia americana. El nombre de San Martin resuena ahora de un extremo a otro de la América. La República Argentina su patria, Chile y el Perú le tributaran los honores debidos a sus eminentes servicios, pues que su nombre mezcla y confunde en uno solo estos países durante el periodo celebre de la independencia. El nombre del general San Martin no resuena por fortuna en los oídos chilenos como un reproche. Chile había cumplido para con el grande hombre sus deberes. Hace diez años que sin reclamo, sin solicitud alguna, el gobierno de Chile, obedeciendo aun sentimiento de justicia y de dignidad, reparando la injusticia, la necesidad o el error delas pasiones del momento, rehabilito el nombre del ilustre guerrero y puso su espada al frente del ejercito de la República. Esta reparación común a O’Higgins y a los oficiales dados de baja es uno de los actos mas nobles del gobierno de Chile…(Sarmiento coloca temas políticos en primera plana, es lo que lo sostiene en “su exilio” cubierto de ataques a la soberanía Argentina, garantizando a si su estadía cómoda y respetable, el gobierno de Manuel Bulnes Prieto en su segundo periodo fue el que reconoció después de muchos problemas “oficiales” a los patriotas de la gestas americanas)

En Perú y con fecha 7 de noviembre (parece que la noticia llego antes que a Chile) el gobierno del mariscal Ramón Castilla decreto celebrar una ceremonia oficial el 15 de ese mes; desde la fecha de promulgación del decreto y hasta el 15, día del oficio, los ciudadanos debían llevar señales de luto obligatorio. Además en la plaza de la Inquisición, se levantaría en fecha próxima una estatua del prócer.

La mala nueva había llegado con alguna anterioridad a Montevideo y Buenos Aires, por lo menos a fines de octubre, se publica el 2 de noviembre  en la Gaceta Mercantil la comunicación oficial de la desaparición física de San Martin  enviada por su yerno Mariano Balcarce que era encargado de la Legación Argentina en Paris desde la muerte de Sarratea.

Sin ninguna descripción particular y en el medio de las noticias de interés general para la Confederación y con el consabido subtitulo ¡Viva la Confederación Argentina! ¡Muera los salvajes unitarios! Se inserta una carta de valor importancimo para los argentinos pues describe los últimos días del prócer.

Fechada en Tours, ciudad a orillas del Loire, escribe Balcarce el 30 de agosto de 1850

“Año 41 de la Libertad, 35 de la Independencia y 21 de la Confederación Argentina.

Participa haber fallecido el día 17 del que rige, en la ciudad de Bolonia, sobre el mar, el ilustre Brigadier General de la Confederación Argentina, D. José de San Martin…

…Aunque una larga y penosa enfermedad había agotado sus fuerzas físicas, conservó sin embargo hasta el postrer momento toda la energía y lucidez de su animo, y con toda serenidad que inspira una conciencia pura y sin tacha, rodeado de sus amados hijos, exhalo tranquilamente sus ultimo suspiro. Sus restos mortales fueron conducidos sin pompa alguna a la catedral de Bolonia, en cuya bóveda quedan depositadas provisoriamente, pues ese benemérito argentino ha dispuesto sean trasladados a Buenos Aires, para que reposen en el seno de su patria querida, a cuyo servicio se consagro su vida entera.”

Balcarce también escribe una carta a Rosas en estos términos:

Duplicado, Tours, 30 de agosto de 1850.

Al Excmo Señor Brigadier General D. Juan Manuel de Rosas.

Excmo. Sr:

Un suceso desgraciado me obliga a dirigirme respetuosamente a V. E. para anunciar a V. E. que la Divina Providencia acaba de privar a la Confederación Argentina de unos de sus mas leales servidores…

“Mi ilustre y venerado señor padre político, don José de San Martin, después de una larga y penosa enfermedad expiro tranquilamente en los brazos de sus hijos, en la ciudad de Bolonia del Mar departamento del Paso de Calais, a las tres de la tarde del día 17 de agosto del que rige y en la mañana del 20 sus restos mortales fueron conducidos… (idem carta anterior)

Como albaceas suyo y en cumplimiento de su última voluntad…la honra de poner en su conocimiento de  V. E. la siguiente clausula de su testamento

3º) El sable que me acompaño en toda la guerra de la independencia de la América del Sur le será entregado al general de la república Argentina don Juan Manuel de Rosas, como una prueba de la satisfacción que como argentino he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la república contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataban de humillarla.

…me suscribo de V. E. muy humilde y obediente servidor.

Mariano Balcarce

Es curioso comprobar que esta misiva no recibió contestación directa de Rosas. Se le manda un pésame por medio de Arana un ministro del restaurador, este advierte que a recibio duplicado de la misma y no la comunicación principal, anuncia que es muy probable que se proceda a realizar el traslado de los despojos mortales “del finado general”, a esta ciudad. Este último no se cumplió y recién durante el gobierno de Avellaneda, treinta años después llegaron a la Argentina los restos del ilustre.

En los enemigos del restaurador la herida del sable es la vertiente por la cual sangra Sarmiento:

“A la hora de la muerte acordándose que tenia una espada histórica o creyendo y deseando legársela a su patria se la dedico al general Rosas, como defensor de la independencia americana”…No murmuremos de este error de rotulo en la misiva, que en su abono tiene la disculpa en la inexacta apreciación de los hechos y de los hombres que puede traer una ausencia de treinta y seis años del teatro de los acontecimientos, y las debilidades del juicio en el periodo septuagenario… (nota de autor: delicadamente le digo senil, sic)

En Montevideo, el diario unitario de Valentín Alsina se hizo eco del fallecimiento en forma mas honrosa para el Libertador, aunque desde luego la noticia del legado del sable, resto también entusiasmo a los hombres de pluma de la vecina  orilla.

“Y no podemos dejar de notar aquí que Rosas, que publica la noticia oficial del fallecimiento del esclarecido general, no ha hecho que su Gaceta ocupada con los ridículos documentos de la cuestión griega que nadie lee, dedicase siquiera dos renglones a la conmemoración de aquel nombre glorioso. No ha ordenado, como debía hacerlo en el acto la creación de un competente monumento sepulcral. Ni siquiera a prescrito, como es de justicia y de practica en estas ocasiones solemnes, que los ciudadanos o al menos sus empleados, lleven algunos días una señal de duelo. Así procede quien carga a todos de cintas con mueras y con su retrato. Así procede quien forzó a toda la población a cargar por años un risible luto, por la insignificante muerte de su mujer”.

Lo que cuenta esta crónica es real, en Buenos Aires no existió el mas mínimo interés sobre la muerte del General, como antítesis Lima le brindo un homenaje digno y generoso a su memoria. Pero Buenos Aires como la dicha de su prole pregona, solo tuvo tiempo para sus negocios, sus idílicas cuestiones con la europa elegante y sus curados de la fiebre amarilla con nombre y apellido por el doctor Montes de Oca. Se le brindo gran interés a la muerte de Luis Felipe, el rey ciudadano de la monarquía  de Julio (Francia), por ejemplo;  “El Comercio del Plata” , relato todos los pormenores sobre las visitas de la reina Victoria  a sus deudos, pues  el monarca murió en Inglaterra. Interesaban mas el rey destronado y los viajes de Luis Napoleón, el futuro Napoleón III, por Francia, que la muerte del fundador de la nacionalidad. El diario también especificaba que “se decretaba además la obligación de llevar cintillos de duelo por todos los ciudadanos el día 24  de noviembre, en señal de respeto y memoria del ilustre General D. Zacarías Taylor, Presidente de los Estados Unidos de Norte América. Era el mismo general invasor de la guerra de México que inicio la usurpación y robo flagrante de soberanía mexicana con la ocupación  de Texas…

Había que ponerse luto oficialmente por un presidente norte americano y se omitía un acto de honras fúnebres en memoria del Gran Capitán.

La cara mas apreciable de Buenos Aires es la desdicha con que trata a los argentinos. Si así fue tratada la memoria de San Martin, que les queda a los pobres argentinos que día por día sufren los embates de aquellos que cubriéndose de la impunidad de la democracia siguen al pie de la letra los dictámenes de las fuerzas opresoras.

Un día cualquiera de Buenos Aires se pierde en los negocios fortuitos.  Los dueños de la democracia recuerdan el día de la muerte de San Martin, un feriado mas para el rico, unas horas mas de sueño para el pobre.

Y todo sigue igual, dejemos de leer, vamos, Tinelli ya empezó…

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