El funeral de rosas.

Podemos estar seguros, que la muerte fuera del país significa la falta de memoria de muchos, y la forma más sutil de “olvidarse” de algunos personajes históricos influyentes de la política de aquellos y estos tiempos. Muchos de ellos estuvieron involucrados en diferentes procesos de la Argentina, los une enfrentamientos a muerte (Rivadavia vs San Martin, Sarmiento vs Rosas) con disímiles pasares económicos y enrolados en diferentes logias

Quizás sirviendo al mismo mando. Hoy en el siglo XXI la información veloz de los medios e Internet hace olvidar hasta los cumpleaños si no te lo recuerda fazoboock.  Por eso abrimos una ventana histórica y miramos el entierro de “Tatita” (como le decía su hija).

Será todo un descubrimiento, detrás de las cosas como son, se esconde mostrándose, los hechos que quieren ocultar como si fuera fácil, tomar la luna con las manos.

The Advertiser dio pormenorizada cuenta del funeral de Rosas en los términos siguientes:

El funeral de S.E el general Juan Manuel de Rosas, ex gobernador y dictador de la Confederación Argentina, cuya muerte en su estancia en Swathlin, el miércoles próximo pasado, fue registrada en el Advertiser del sabado, tuvo lugar ayer 8martes), siendo depositados sus restos en una bóveda del cementerio de Southanmpton. El finado era católico romano y en la tarde del lunes, entre 7 y 8, el féretro fue trasladado de su estancia a la capilla católica romana, en Burgues street, Southampton, donde fueron observadas las ceremonias usuales, peculiares de la Iglesia romana, permaneciendo allí depositados hasta la mañana de ayer. A las once hubo servició completo dirigido por el reverendo padre Gabriel, en ausencia del reverendo padre Mount, el párroco quien se halla actualmente en el Continente. Al terminar los oficios, de un carácter verdaderamente  impresionante, el féretro (cubierto con un manto negro y con una larga cruz blanca) fue colocado en un coche fúnebre, tirado por cuatro caballos cubiertos de terciopelo negro. El resto del cortejo consistía en dos carruajes enlutados, tirados por dos caballos, y el del doctor Wibblin F.R.C.S, quien había sido el facultativo consultor y amigo de confianza del general durante todo el periodo de su residencia en este pais.En el primer carruaje iba el barón de Lagatinerie (Capitaine d’Etat Major, Attaché a l’Etat Major General du 2me. Corps d’armeé en Amiens y sobrino del finado), el doctor Manuel Terrero (nieto del finado) y el reverendo padre Gabriel. En el segundo, iban las personas de la casa del finado, y el señor Flemming, agente de Londres. Los oficios en el cementerio fueron breves, y como el funeral era de naturaleza estrictamente privada, el acompañamiento al cementerio no fue tan numeroso, como, sin duda, lo habría sido en caso contrario.
El féretro era de roble inglés, delicadamente barnizado y con hermosos adornos de bronce. Servía de primer trofeo a su féretro el sable que acompañó en todas sus campañas al general San Martín, quien lo legó por testamento a Rosas.
En una chapa de bronce colocada sobre la tapa, profusamente iluminada, se leía la inscripción siguiente:

“Juan Manuel de Rosas – Nació el 30 de marzo de 1793. Falleció el 14 de marzo de 1877 (a los 83 años, 11 meses y 16 días)”.

El completo arreglo de los funerales fue confiado a los señores E. Hayes e hijo, de Highstreet y han sido llevados a cabo bajo su superintendencia personal, del modo más satisfactorio”.

fuente: Revista Todo es Historia, 1967 septiembre (año 1, nemero 5)

“Ni el polvo de tus huesos la America tendra” Jose Marmol

El 1 de octubre de 1989 se concreta el propósito de Carlos Saul Menem de repatriar los restos del brigadier Juan Manuel de Rosas. Llegaron estos a Rosario, en avión, donde se les rindio homenaje. Luego a bordo de un buque de guerra, fueron saludados al pasar por la Vuelta de Obligado y, después de ser desembarcados en la capital. Con gran adhesión popular, soldados y jinetes venidos desde diversos puntos del interior acompañaron la cureña que llevaba el ataúd en sus trayecto mpor Buenos Aires, hasta llegar a la Recoleta. Lass ultimas palabras fueron pronunciadas por el sacerdote Alberto Ezcurra Uriburu, mientras surcaba el cielo una escuadrilla de aviones cazabombarderos que participaran en los combates por las islas Malvinas.

Si mi queridos chichipios, Menem lo hizo…