Bicentenario, no hay nada que festejar.

Maldito domingo, 25 de abril de 2010.

Mientras todo desencadena en un lcd y en un mundial de fútbol, el país, como en su trayecto bicentenario se conmueve solo con la banalidad de los casos más resonantes de la deforme opinión pública y sus adefesios informativos. La prostitucion intelectual es tan anacrónica, que las mujeres televisivas venden sus servicios por programas amorfos y bien canjeados publicitariamente. ¿Se puede llegar mas bajo? Si. La vergüenza cuando se pierde no tiene fondo. Mientras tanto, en la realidad de los televidentes, a cada hora se le hace más difícil vivir con 2500 pesos, sueldo descarnado que gana 6 de cada 10 empleados remunerados. Pero dentro de la nimiedad socrática de los componentes de este fastidioso y ecuménico desastre, los políticos se cruzan en los pasillos de televisión con las damas de compañía más caras e la Argentina, y hasta discuten al aire de temas tan “complicados” como los aumentos de precios y la desocupación. Discépolo se quedo corto al describir el siglo pasado, y ni en sus peores noches de insomnio hubiera imaginado este comienzo de milenio, deformado e hipócrita, que directamente no tiene en su características ni una señal de moral. Pero la maquina de cortar boludos sigue su curso prescripto por los señores de la oscuridad absoluta, dueños de los consejos financieros mas repudiables de todos los tiempos, dueños de los medios, de los gobiernos, de la vida de tu hijo y ni hablar de las nuestras,  bajo el cielo que todo mira, bajo la libertad de la Internet, bajo la autonomía política del ciudadano común, del espacio democrático que tenemos, de la comunicación con el otro. Engaño, estructuras apuntaladas con conceptos de hombres adictos a las peores drogas, que producen psicosis y ansiedad.  Estamos, vigilados, comimos o comemos milanesa de soja, mierda transgenica prohibida en Europa para consumo humano. En una escalada impresionante de dominio y conquista, como nunca en estos doscientos años, se refleja en la perdida total de la patria, solo queda la camiseta argentina en la mundial de fútbol patrocinada por coca cola y varias multinacionales amigas de lo ajeno. Llegamos a los doscientos años y los muertos fueron al pedo, los libertadores, los pensadores, los héroes, los grandes médicos, los políticos de sepa pura y argentina, los desaparecidos utilizados por este gobierno para acometer contra las necesidades básicas de un ser humano moderno; comida, casa y trabajo plausible de crecimiento armónico y consistente según la capacidad del individuo, los transformaron en gas metano. Parapetado este gobierno detrás de las cuestiones de desaparecidos lograron opacar la gran cantidad de desaparecidos nuevos que esta dejando este sistema, pues es eso lo que domina, a no equivocarnos, no son gobiernos independientes, no son compuestos puros de trabajos autónomos. No. Son concatenaciones urgidas por capataces foráneos dispuestos hace muchos años, aproximadamente unos 500 años, a determinar el hambre y la corrupción más aciaga de la operación esclavitud cero. El complejo y a la a ves simple plan de manejar los territorios ricos como fincas feudales dan sus réditos de sobremanera, con la inclusión del dinero en papel para los nuevos esclavos modernos llamados ciudadanos lograron crear al mas dependiente de todos los esclavos, esta nueva etapa de sojusgamiento se llama postcapitalismo y esta separado de la antigua esclavitud por el hecho fortuito por el cual el conjunto entero quiere servir al mismo dueño, el señor billetin. Es mas, estos esclavos modernos no quieren la libertad, no les interesa, no la conocen, han vivido así de rodillas desde el principio, desde el momento que aprendieron a comprar cosas inútiles y caras. El conjuro de las mas horrendas felonías se llama shoping.  No somos ni esclavos, el esclavo conocía su situación, se revelaba, se consideraba listo para la libertad.  Es una ameba, sin nada de resistencia, sin conocimiento de su situación, la perfecta pila, use y tire, así se hizo una civilización, una despótica conducción,  sobre millones de pilas, la Matrix existe.

Las desgracias encadenadas de la perdición sumergen a mi país al duelo, al duelo prolongado del muerto que lo entierran por pedazos como Túpac Amaru II. Hoy estaba mirando Tato Bores, un genio, y decía algo sin desperdicio sobre la convertibilidad en el reinado de Carlo Saul I el carismático:“ojo, no vaya a cortarse una pierna para después comprar un par de zapatos”. Ilustradas palabras dichas con humor, el humor es inteligente, la política es absurda.  Cuando se festeja que el país tiene la cosecha mas grade  de soja de todos los tiempos y que el dólar va a llover como los lcd, o los viajes a Miami o Brasil, o los déme dos de la epoca de la plata dulce (alguna similitud solo es coincidencia),tiemblo por unos cuantos, pues siempre es igual,  pagan los platos rotos de la fiesta los retardados del sistema (formados para esa tarea). La mentira de las soja, firmado por Felipe Sola a libro cerrado cuando se le ofreció (Monsanto) como cultivo para la provincia de Buenos Aires, con esto conseguiría salir de sus siempre apremiante economía de deuda,  no solo producirá problemas económicos cuando en lugares como la provincia anteriormente nombrada,  Formosa y Chaco, las tierras resecas y envenenadas no sirvan para nada mas que desierto quieto, donde en alguna ves fue un monte impenetrable. El desamble es genérico e imperturbable, primero se saca lo que se yergue hasta el cielo, árboles, luego se llena de cosechas aruinadoras de suelo, una ves seco se lleva a cabo la perforación en busca de petróleo, todo en matemáticos procesos de aniquilación, asterisco de atención al hecho; en estos lugares habitan individuos seres humanos. El cultivo inquebrantable de la soja a dejado a la Argentina en una posición al futuro de comprador de alimentos, algo insólito para unas tierras donde todo lo que se producía como producto alimenticio era de primera calidad, las constantes envestidas de los gobiernos argentinos, con la manija internacional suficiente, pusieron a la nación en manos mafiosas llamados pooles sojeros, con la mala intención de poner al terruño a cotizar en bolsa, con divisas internacionales como el dólar o el mismo euro. Estos no vale nada si no es con el sustento de la devastación de nuestras  tierras, forma utópica de hablar sobre un límite territorial inexistente, compuesto por grandes ventas inmobiliarias a precios internacionales irrisorios. Casualmente, en esas tierras no se siembra el yuyo transgenico, se siembra todo lo que los productores han dejado de cosechar a causa de los apremios económicos por los constantes empréstitos a los distintos bancos. El único que adjudica un poco de dinero fresco es el yuyo inmune a todo, resistente a pesticidas que transforman a los fetos en verdaderos moustros de ciencia ficción. A la gente común solo le produce cancer. Solo lo hace sufrir hasta la enfermedad misma de morirse seco. El bicentenario se festejara con un país sumido en la ignominia de el robo y la usura, de no poder distinguir quien es quien, de vivir en un mundo digital que lejos de solucionar los problemas los lleva al punto de perder trabajos, y cosas tan recomendables como la dignidad.  Decían los L.F.C ,“no hay nada que festejar”. Se los vera a los dueños con sus puños llenos de macabros conceptos, figuraran en los libros mandados a hacer por los superiores, como los altares de la democracia, serán solo fotos y videos que se enseñaran en los colegios futuros donde nada importara mas que la ropa de marca, los útiles electrónicos y no ser nunca pobre. Los próceres de nuestra patria fueron, obreros, maestros, médicos, padres, madres personas comunes que no estarán en los estrados manchados por la sucia corruptela de hombres y mujeres “democráticos”. Los fantasmas de la historia ya no tiene fuerza para nada, se burlan de ellos los mortales gobernantes colocando cuadros colgados,  con su estampa de figurita recortada de colegio primario. ¿De que carajos hablan estas lacras? ¿Qué festejan? Los que festejan son los señores de las reuniones de túnicas y capas, locos degenerados que dicen ser logias, cofradías. ¡Por favor, dicen ser secretas!…Lo mas triste es que lo creemos tanto como el dios de las religiones. Entonces el vínculo con la dominación es tan nítido que lo alabamos. “Argentina es un simple hecho para ser colonia”, es lo que piensan los Magios del planeta financiero, vendedores de armas, fabricantes de pestes y guerras,  la lucha es titánica contra la chusma cipaya, la lucha es terrible y parece estar perdida. Esta democracia nos lleva decididamente al hambre, de eso no hay dudas. Pero los festejos tendrían que ser de reclamo, reclamo total a los aparatos “invisibles” de opresión, esos que con un simple chasquido de los soplones de siempre nos saquen sistemáticamente. Fueron 200 años de no dejarnos ser, ¿eso hay que festejar?. Con todas las ataduras económicas, con la muerte de nuestras generaciones mas importantes a nivel desarrollo intelectual y político, con la desaparición de los hijos de la democracia, los ciudadanos de 16 a 25 años, desvastados por todo el caldo de cultivo esparcido en forma ordenada y suscita de los medios de comunicación, dándoles a los jóvenes todos los contenidos sin bitácora y sin fecha de vencimiento, Ahí están los resultados, la generación del “no me importa nada” vendrá a tomar el control, será terrible. Mientras tanto la generación de los que vimos los últimos y los primeros años de todo, nos hundimos en la densidad de los pensamientos crispados reanimando o muriendo en esa llama de rebeldía que alguna ves alumbro indisoluble, nuestro saber. El bicentenario será el bicentenario de la soja, un yuyo que se expande como una maldición de zombis durmientes en Constitución. El bicentenario Argentino es la más rutilante estrella de los sueños perdidos. ¿Quedara algo de nosotros en los próximos 200 años? ¿O será verdad la Argentina de Tato?.  Mientras tanto, en Bs As, una nueva hora comienza…