Una noche tuya bastara para intoxicarme.

Mas allá de lo indivisible, la puerta donde dice salida, no se ve. Puedo pensar en dormirme, jugar en la vida de alguien. Sabe, por el trajinar de sus pasos, que inagotablemente esta muerto. ¿Pero de que hablan esas princesas?, ¿quien me saca del local y me arroja a la calle?, me abriga el pavimento descocido. Si no hubiera hecho lo peor, estaría desviviéndome en su escote. La lengua va más rápido que el cerebro, conjugados perfectos sostienen la base en mis versos. Colores de humo, sin grises, entre tantos espejos, reacciono, miro la soledad de todos los gustos, ella es un terrón de sorpresas; gusto de conocerte. Prendió un cigarrillo, me invito a beber antes de servir la primer copa, entre el lugar y las manos solo un tramo de aire no lleva tu nombre, el resto es la mayor  sensación que tuve desde hace tiempo. Te acerco, estoy despierto. Luego de la sed vamos al baño, cargando pastillas ella, levantando medio con la lengua yo. La cabeza  de Angélica se transforma en la de Medusa, besos de serpientes, te ríes de la imaginación, tan frenetica como Cristo, el novio. Nos mira sin dejar de cruzarse por encima de los mustios. Estos se conjugan en alientos ardientes, sermones obscenos de comunión placentera. 
Mezclando la unión y la discordia, los dientes se clavan en el cuello, obsesivo cuello que permeable al vampirismo avisa a todo el mundo; esta dispuesto a cualquier cosa si te tengo desnuda, para eso es tarde, no enlazo, no mido, los efectos de todo son perfectos si se los tiene. Ahora sobrevuela la marca del acido, rictus, monjes que traen candentes vasos, mientras Cristo serio, mira. La risa entra por tus piernas. Descanso holgado de una mente siniestra, pervertida…  El juego, caricias sinceras, agrada a la mujer. Dame una sola cosa, lo demás no importa, lo restante se lo lleva el polvo. Ficción de mil secciones, con las canillas abiertas, lo real pasa de largo, nada tiene sentido. Sobre mi sonrisa puedo decir que me siento completo, derramo en tu boca el fuego de las noches, glorias sacadas de un perfecto adicto, besos locos con gusto a manjar, chocolate Baileys. Dame un hecho para desaparecer de la manía de unos cuantos cuerpos. Podrían ser nosotros. Si estuviera consciente, con exactitud, marcaría los lados de tus ecos.  Mojada y hambrienta comes y comes, carcajadas; quiero permanecer parado por siempre. Aunque los hechos derivan en controversias, nada puede cambiar ni si estuviéramos quietos, estos enviones que son cientos, escaramuzas de ángulos chocando, mezclando gemas te voy tomando, cosquilleos internos despiertan en vos lo que hace rato estoy buscando. Solo puedo llevar andamiajes externos para no confundirme en tu centro. Difícil el problema de los hechos, entre la locura y los dos, solo hay una calle desordenada asfalto, cuerpo, cae, rebota, mi cabeza lenta mirando la caída, después oscuridad, puedo arremangarme la memoria; apoyar rodilla en un colchón de flores, llenarte de besos. Lo bueno solo dura un cartón, un simple kaos nocturno, el mas maravilloso vinculo, bagajes itinerantes sobre mujeres y excesos.

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