El mejor gol que vio Angelito. Memoria.

Todas las noches soy el ultimo en acostarme, y casi siempre el primero en levantarme. Siempre doy vueltas, escribo, tomo algo, doy giros por la casa. Cuando dejo de no hacer mas que lo que me dice mi libre albedrío alpedista, garabateo, no sin antes tapar a Santy que siempre se destapa, como todos los chicos, como nosotros. Lo vuelvo a abrigar, apretando por los costados la cobija, miro el cubrecama, hecho zurcido en la mitad de la colcha; un dibujo del Diegordo (flaco, como en los suelos mexicanos, o en los partidos repetidos mil veces y vueltos a ver dos mil mas) con el pecho inflado y la camiseta argentina cosida a esa figura; de hilo negro, celeste y blanco. Como lo vi con mi viejo en el local ,ese lugar que ahora me hace sobrevivir hecho panadería, como reparé en mi tío Quito que no podía creer que ese tipo pudiera darnos tanta alegría. Yo, gurumin de sueños futboleros;  seria alguna ves como el Diego, no solo tendría  plata, para que mis viejos vivieran bien, seria el orgullo de aquellos que me querían. Estaba convencido; si la argentina obtenía el campeonato mundial seria la mejor, y por ende nosotros seriamos superlativos, sentía pasión por la gloria.

La anécdota mas grande que la misma final fueron los goles a los ingleses. Yo había estado en la primer guerra, en el patio de adelante arriba de mi cubierta usada, ex barcaza de desembarco antes de perder las islas. Ahora estaba en esta, en la que lograba ver las imágenes que no advertí de esa guerra lejana de noticiero de TV.

Con transmisión de satélite,  revancha de aquel mundial del 82 primero que conocí a color, se gestaba la epopeya. Ese campeonato nos trato como el año, derrotados. Pero ahora es diferente, Maradona esta entero, la fama ya no lo molesta tanto y comenzó a comer de sus miles sagradas, lo embelesan de lujuria llevándolo a la adicción derecha. No importa, cualquier cosa por un sueño. Sabia, de pibe lo deseaba, desde esos días donde lo veía a Don Diego medio empedo y cansado de laburar para los ricos, el podía ser de los Maradonas pobres, pero saldría, saldrá.

Nos sentamos en el suelo de cerámicas recién puestas. No hace frió, esta lindo para unos Gancias; le dice mi viejo a mi tío. Cuando empezó el partido la sed de triunfo había vaciado dos botellas. Mi hermano de un lado y mi viejo del otro, Maradona va por el medio y la toca entrado al área grande, se la devuelve un despeje ingles, cabecea… mi tío dice; ¡¡la toco con la mano GOOOL!!

Mi viejo dice: ¡¡LA PUTA MADRE GOOOOOOOOOL Y NOSOTROS CON MI VIEJA DECIMOS GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOLLLLL ¡!! Ya no veo nada, lloro, no se porque, tengo 12 años y lloro, pero a sus ves me rió, y miro por el hombro de mi hermanito que todavía lo tenia abrazado y lo veo a mi viejo consolando a mi tío, DALE BOLUDO FESTEJA FESTEJA DEJA DE LLORAR FESTEJA!!! Mi tío grita GOOOL NO MAS!! Cuando volvimos a caer de los brazos de la felicidad no hacia nada que todo parecía un edén, entonces el demonio argentino agarra la pelota y volando 15 cm. del suelo llega al arco y hace un gol, si, el mas hermoso gol que en mi corta vida había visto y que nunca mas distinguí. Volaba, Maradona volaba, como los dioses , tenia alitas en los tobillos, como los héroes de las obras griegas que dormían en mi biblioteca, todo fue como un truco de magia, rápido eficaz y por sobre todo estremecedor, GOOOOOOOOOOLLLLLLLL!!!! Por millones, millones y millones de voces. Cuando dejamos de abrazarnos todos en una pila familiar que jamás se volvió a conseguir, vimos extasiados otra vez al demonio correr por el mismo lugar, haciendo el mismo gol, todo era posible hasta repetir el gran truco, y mi viejo lo volvió a gritar GOOOOOOOOOOOOOOOOOLLLLLLLL!!! Y el grito en mi casa se repitió, mi tío lloraba sin consuelo mientras tímidamente sonreía. Cuando supe porque lloraba fui grande, entonces me entere de mi primo desaparecido en los años del proceso, jugaba en Ferrocarril Urquiza en Villa Linch, San Martin. Una vez con un combinado zonal enfrento a los Cebollitas, mi tío por su trabajo en la fabrica no lo fue a ver, Angelito le contó extasiado como el pibe, el 10 contrario, no lo podían parar ni apuntándole a la canilla. Que en el primer  gol ( había hecho 4) arranco desde la mitad de la cancha, piso la pelota girando sobre ella, de largo a comprar facturas pasaron Pequeto y Pilincho, con el pecho inflado desde la mitad de la cancha corrió y paso a Roque que lo vio flotar, lo persiguió desde atrás sumido en angustia, nunca lo consiguió. Siempre por la derecha y ya en tres cuartos paso al Chino, este le tiro con todo al tobillo, ni lo mella,  marcha desde un lugar donde solo le ve el 10 en la camiseta,  no lo alcanza. La Morsa, duro zaguero central, lo quiere agarrar abrazándolo en el aire, el fenómeno salta y se va se va. Lo enfrenta Matute el arquero, descorazonado sin entender que o porque todo eso sucedía,  cuando la fierecilla lo tiene en la mira lo desparrama  definiendo suave junto al palo… le relataba con los ojos brillosos, el  hijo al padre que no fue al partido, “es un fenómeno, papa, es un marciano”.

Angelito no fue mas a jugar después de ese partido, la vida de familia laburante  lo llevo  a los estudios.  Se  engancho con una piba y de ahí directo a los Montos, eran épocas de Revolución, los jóvenes tenían la responsabilidad del cambio aunque la lucha se llevara el futbol y la vida.  Angel no pudo ver de nuevo ese gol, pero Quito pudo deslumbrarse recordando aquel relato de su hijo. Mientras lo hacia se volvía a preguntar lo que se preguntaba todas las noches, ¿donde estas hijo mio, donde estas Angelito?

GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOLLLLLLLLLL. Entonces con mi viejo encima y encima suyo la tercer botella de Gancia me percate de que era la repetición, pero que importaba, si el partido se había acabado. Y la alegría seguía haciéndonos mimos mientras se cantaba por ARGENTINA  y se festejaba en un carnaval de gente, de barrio, de pobres y de ricos, un carnaval.

En el noventa, donde todo era rezo, con mi hermano teníamos una virgencita de Lourdes en un altar y antes o cuando el equipo de Bilardo estaba apretado, eso sucedía seguido, le rezábamos pidiendo por Maradona, no a la virgen, ella solo nos cuidaba el arco. Y así pasamos de ronda y así le ganamos a Brasil, con otra sensación más de revancha que de venganza, diferentes a  aquellos gritos del 86. Era como ganarle al hermano mas grande, ese que es referencia, que representa  lo que hay que superar. Fue la sonrisa del Cani y los Brasileros de rodillas una ves mas. Alegria Argentina.

Yo los putie a los tanos, como los putee a los mexicanos que nos silbaban, miraba Maradona,  era yo. Enojado puteando a unos italianos agrandados creyendose superiores.Lo dejamos afuera de su campeonato Mundial. No perdonaria jamas semejante ofensa, vendetta.

Pero era Maradona al cual se lo derroto como se pudo, ese Maradona que no saluda al traidor. Ese chico disfrazado de grande al que le arrebatan su mejor ilusión, su mas lindo juguete. Nadie sabe lo que yo sufrí en el 94, mundial hecho gracias a la imagen de Maradona , llevado y sacrificado como la vaca de Apocalypse Now

gracias a esa entrega hoy alguien es vice de la FIFA…

Después Maradona sufrió varias muertes cada una de ella inverosímiles, flojas, no pudieron con el. No lo lograron porque sabe; siempre hay desquite y el que no da revancha no es hombre de esta tierra, la muerte que es folclore en esta creación, no pude ser menos que un vil mortal, la huesuda le dio existencias. No las desaprovechó.  Por cada caída un moretón, mi corazón sostiene eso para hacerse fuerte. Después, todo es contemporáneo. Lo demás ya lo saben lo leen todos los días. Periodistas deportivos, opas pagos a los cuales se les da cuerda para que hablen a favor de los intereses económicos, escribas de lo mediático, domesticas del poder. ¿Que pueden refutar?, que pueden echar en cara si son lo que son gracias al Diegordo, desde sus llagadas bocas de rencor convencen a miles de la maldad de un genio que es Argentino digan lo que digan y hagan lo que hagan, el ultimo prócer Argentino a escala mundial. Como siempre los traidores se encuentran en el ceno de las decisiones, esos minoristas de lo ajeno, ladrones de ideas nefastas y convincentes, que millares de zombis repiten como en una película de muertos vivos. Lo odian porque habla, porque los enfrenta, porque se ríe, porque se droga, porque gana cuando hay que ganar y porque siempre va hasta el fondo de la cancha adonde encuentra el arco rival y se hace valiente, con goles y vida plena, envidian  la subsistencia que se saca como trajes de disfraces para seguir siendo el. Como bailando El choclo. o como tocando Adiós Nonino, o como salvando gente con un, bypass como cualquiera de esos “bastardos” anodinos y no tanto que llenaron mi historia y la historia del país.

José de San Martín, Manuel Belgrano, Manuel Dorrego , Martín Miguel de Güemes , Ángel Vicente Peñaloza, , Juan Bautista Alberdi, Juan Domingo Perón, María Eva Duarte de Perón, Che Guevara, Julio Cortázar, Jorge Luis Borges, Roberto Arlt, Horacio Quiroga (Uruguayo adoptado), Ernesto Sabato, y los miles de argentinos escritores, músicos, argentino como los bandoneones de Pichuco, o las patillas de Facundo Quiroga, y Juan Manuel de Rosas, son tantos que me olvido de casi todos. ¿Pero quien quiere escuchar esos nombre?, yo, nosotros. Los quiero escribir Jauretche, Luis Dellepiane, Gabriel del Mazo, Raúl Scalabrini Ortiz, Homero Manzi, Rodolfo Walsh, Héctor Germán Oesterheld, Carlos Mugica todos argentinos míos. Como el Diegordo, como yo, como Angel y su novia, todos los muertos con memoria. Memoria mia, colectiva,  para cancelar por siempre la fabrica de desapariciones. Esa memoria que se repite hasta perdurar en la cienes blancas de la realidad, un grito de victoria acompañado por un nunca mas.Como mis recuerdos celestes y blancos, ese que te hace todos los días levantarte para ir a laburar. Llevar a los chicos al colegio desayunar, con leche, comer carne y juntarse con amigos, escuchar, Soda Stereo, Sumo, Pappo, Riff, Hermetica, Divididos, La Renga, Los Piojos, los Cadillacs, todos nos marcaron algo y son argentinos. Será una boludes para muchos, pero es en el lugar donde veo crecer a mis hijos y el lugar donde cavaran mi tumba, para muchos no es nada, pero para Angel, el Diegordo y para mi si.

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