No me hagan enojar, ¡¡Si las copas estan vacias, vuelvan a llenarlas!!!

Cuando terminan los años, una dulce pero descorazonada canción suena en los parlantes de mi mente, recuerdos musicales que comen notas de las mil caras que me hablaron en las horas encendidas de una vida casi tranquila. He desgranado completo otro año.

En las mesas de los alcoholes recurren siempre a la zancadilla eterna del recuerdo, aquellos que ya no podrán servirse incontables veces la copa riendo por la prosperidad burbujeante del champagne. Esos que muchas veces fueron furiosos optimistas, otras simples “obstáculos” en esa carrera colosal hacia ningún lado que siempre esta latente en todos los corazones jóvenes de sangre caliente e intoxicada. Ahora con mi copa llena brindo con ellos esten donde esten,  por siempre. Bebamos hermosos seres eternos.  La noche del fin de año tiene la puta costumbre de encontrarme en algún lado,  pensando en algo que jamás voy a contar y remachando ciento una ves; “no se volverá a repetir”. En cuestión de horas, las nuevas mismas letras de la melodía señalan al error murmurado, y tan desierto como en aquel momento donde dijimos; “basta hasta acá”, la historia, a manera la vida (circulo virtuoso donde todo vuelve al punto dando giros eternos) se frecuenta en tus sentidos que me piden  “no lo vuelvas hacer”. Mientras me sonríe, contándome lo bueno que es estar conmigo, el año se impregna en mi vida, el perfume de la ventana abierta en el mar se acurruca en tu cuello. Años mas, años menos, con tu nombre comenzando algo nuevo…  ¿Será cierto? (el murmurar retórico de un loco que habla solo).

Esa esfera del brindis donde todos saben porque el corazón se tuerce y esgrime una palpitación tocando los ojos, cristalinas lágrimas, señuelo de abrazo compañero. Y nuestros hijos, todos, los de carne y hueso, las letras, la música, la canción y las oraciones que se transforman en obras, obras de espíritus libres, procedentes de grandes experiencias, de amores locos sin sepulcros, sin escuela, tiran petardos que explotan como los minutos que se calman solo agotándose. El desorden de todo ayuda a programar, algo incongruente, un mundo que esta hecho para saber que todo es posible si uno ama, ama y ama, jamás puede ser representado por el orden.

Siniestros conjuros, nefastos personajes esperan a la vera de nuestros caminos, demonios hermosos que nos invitan a beber como siempre, en esos lugares donde ya no sabes quien es quien.

A mis amigos que luchan y que bajo ningún motivo cuelgan guantes, a todos mis camaradas que progresan al son de ritmos e instrumentos, a mis compadres que viven de sus cerebros candentes, a aquellos que escriben sin guardarse nada, mostrando su ser completo, conjugado en verbos y leyes propias.  Animales sin domesticar, que se mueven como luz en el día, y por las noches son los que rigen la realidad de la amistad.

A mis hijos, hechos de vida que por si solos comenten alegrías, a mi amor que me apaña en la luna de mi pensar noctámbulo.

A todos ellos mis mas auspiciosos augurios.

A la gente de mierda, a los traidores, a los garcas, a los policías de la pasión, a los represores de la fiesta, a los políticos del miedo, a los benefactores de la seguridad, a los tránsfugas de los trabajos honrados, a los dueños de la guita, a los poseedores de las porquerías televisadas, a los que tienen plata y creen en su inmortalidad, a los que acometen con censura contra los que quieren aprender, a los democráticos gobiernos administradores del hambre y hacedores de fortunas bañadas en sangre que succionan tal hueso pelado, hienas del poder real, ruinosos señores bien, ingratos infinidad de veces ingratos, vulgares repugnantes, humanos oscuros y torcidos, a todos ellos le deseo desde lo profundo de mi alma, todo aquellos que nos hacen, multiplicado por cada uno de los que mueren en nombre del sistema y de la justicia. Les “ambiciono”, con todas mis fuerzas, que en algún lugar de su oscuro panorama, un haz de fresca lozanía los llene de bien, esa será su muerte, el colmo de su tumba. Y allí triunfante el amor, que tanto odias, besara el cielo hecho materia para hundirte con su peso. El compromiso de la felicidad, el más hermoso firmamento ilustrado por innumerables artistas de la risa, la carcajada mágica de los brindis de fin de año.

3 comentarios en “No me hagan enojar, ¡¡Si las copas estan vacias, vuelvan a llenarlas!!!

  1. AMIGO DEL ALMA, HERMANO DE ESPIRITU, ME SIENTO TAN REPRESENTADO POR SUS PALABRAS QUE LAS COPIARÍA Y LAS PEGARÍA EN MI BLOG. UN BRINDIS TAN LLENO DE FELICIDAD POCAS VECES SE PUEDE ESCRIBIR. SIN RESENTIMIENTOS, EVADIENDO LO REACCIONARIO QUE MUCHAS VECES TIENDE A MOVER LA PLUMA Y DICTAR DESDE EL ODIO. TODA UNA LECCIÓN PARA PENSADORES Y ESCRITORES.
    BRINDO A SU SALUD.
    EL 2010 ES NUESTRO

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s