No me hagan enojar, ¡¡Si las copas estan vacias, vuelvan a llenarlas!!!

Cuando terminan los años, una dulce pero descorazonada canción suena en los parlantes de mi mente, recuerdos musicales que comen notas de las mil caras que me hablaron en las horas encendidas de una vida casi tranquila. He desgranado completo otro año.

En las mesas de los alcoholes recurren siempre a la zancadilla eterna del recuerdo, aquellos que ya no podrán servirse incontables veces la copa riendo por la prosperidad burbujeante del champagne. Esos que muchas veces fueron furiosos optimistas, otras simples “obstáculos” en esa carrera colosal hacia ningún lado que siempre esta latente en todos los corazones jóvenes de sangre caliente e intoxicada. Ahora con mi copa llena brindo con ellos esten donde esten,  por siempre. Bebamos hermosos seres eternos.  La noche del fin de año tiene la puta costumbre de encontrarme en algún lado,  pensando en algo que jamás voy a contar y remachando ciento una ves; “no se volverá a repetir”. En cuestión de horas, las nuevas mismas letras de la melodía señalan al error murmurado, y tan desierto como en aquel momento donde dijimos; “basta hasta acá”, la historia, a manera la vida (circulo virtuoso donde todo vuelve al punto dando giros eternos) se frecuenta en tus sentidos que me piden  “no lo vuelvas hacer”. Mientras me sonríe, contándome lo bueno que es estar conmigo, el año se impregna en mi vida, el perfume de la ventana abierta en el mar se acurruca en tu cuello. Años mas, años menos, con tu nombre comenzando algo nuevo…  ¿Será cierto? (el murmurar retórico de un loco que habla solo).

Esa esfera del brindis donde todos saben porque el corazón se tuerce y esgrime una palpitación tocando los ojos, cristalinas lágrimas, señuelo de abrazo compañero. Y nuestros hijos, todos, los de carne y hueso, las letras, la música, la canción y las oraciones que se transforman en obras, obras de espíritus libres, procedentes de grandes experiencias, de amores locos sin sepulcros, sin escuela, tiran petardos que explotan como los minutos que se calman solo agotándose. El desorden de todo ayuda a programar, algo incongruente, un mundo que esta hecho para saber que todo es posible si uno ama, ama y ama, jamás puede ser representado por el orden.

Siniestros conjuros, nefastos personajes esperan a la vera de nuestros caminos, demonios hermosos que nos invitan a beber como siempre, en esos lugares donde ya no sabes quien es quien.

A mis amigos que luchan y que bajo ningún motivo cuelgan guantes, a todos mis camaradas que progresan al son de ritmos e instrumentos, a mis compadres que viven de sus cerebros candentes, a aquellos que escriben sin guardarse nada, mostrando su ser completo, conjugado en verbos y leyes propias.  Animales sin domesticar, que se mueven como luz en el día, y por las noches son los que rigen la realidad de la amistad.

A mis hijos, hechos de vida que por si solos comenten alegrías, a mi amor que me apaña en la luna de mi pensar noctámbulo.

A todos ellos mis mas auspiciosos augurios.

A la gente de mierda, a los traidores, a los garcas, a los policías de la pasión, a los represores de la fiesta, a los políticos del miedo, a los benefactores de la seguridad, a los tránsfugas de los trabajos honrados, a los dueños de la guita, a los poseedores de las porquerías televisadas, a los que tienen plata y creen en su inmortalidad, a los que acometen con censura contra los que quieren aprender, a los democráticos gobiernos administradores del hambre y hacedores de fortunas bañadas en sangre que succionan tal hueso pelado, hienas del poder real, ruinosos señores bien, ingratos infinidad de veces ingratos, vulgares repugnantes, humanos oscuros y torcidos, a todos ellos le deseo desde lo profundo de mi alma, todo aquellos que nos hacen, multiplicado por cada uno de los que mueren en nombre del sistema y de la justicia. Les “ambiciono”, con todas mis fuerzas, que en algún lugar de su oscuro panorama, un haz de fresca lozanía los llene de bien, esa será su muerte, el colmo de su tumba. Y allí triunfante el amor, que tanto odias, besara el cielo hecho materia para hundirte con su peso. El compromiso de la felicidad, el más hermoso firmamento ilustrado por innumerables artistas de la risa, la carcajada mágica de los brindis de fin de año.

Re-Animator es una película de terror de 1985 dirigida por Stuart Gordon y basada en la obra de H. P. Lovecraft titulada “Herbert West: Reanimator”

De la oscuridad
[Cuento número 1 de la serie “Herbert West, reanimador“. Texto completo]H.P. Lovecraft


De Herbert West, amigo mío durante el tiempo de la universidad y posteriormente, no puedo hablar sino con extremo terror. Terror que no se debe totalmente a la forma siniestra en que desapareció recientemente, sino que tuvo origen en la naturaleza entera del trabajo de su vida, y adquirió gravedad por primera vez hará más de diecisiete años, cuando estábamos en tercer año de nuestra carrera, en la Facultad de Medicina de la Universidad Miskatonic de Arkham. Mientras estuvo conmigo, lo prodigioso y diabólico de sus experimentos me tuvieron completamente fascinado, y fui su más intimo compañero. Ahora que ha desaparecido y se ha roto el hechizo, mi miedo es aún mayor. Los recuerdos y las posibilidades son siempre más terribles que la realidad. El primer incidente horrible durante nuestra amistad supuso la mayor impresión que yo había llevado hasta entonces, y me cuesta tenerlo que repetir. Ocurrió, como digo, cuando estábamos en la Facultad de Medicina, donde West se había hecho ya famoso con sus descabelladas teorías sobre la naturaleza de la muerte y la posibilidad de vencerla artificialmente. Sus opiniones, muy ridiculizadas por el profesorado y los compañeros, giraban en torno a la naturaleza esencialmente mecanicista de la vida, y se referían al modo de poner en funcionamiento la maquinaria orgánica del ser humano mediante una acción química calculada, después de fallar los procesos naturales. Con el fin de experimentar diversas soluciones reanimadoras, había matado y sometido a tratamiento a numerosos conejos, cobayas, gatos, perros y monos, hasta convertirse en la persona más enojosa de la Facultad. Varias veces había logrado obtener signos de vida en animales supuestamente muertos; en muchos casos, signos violentos de vida; pero pronto se dio cuenta de que la perfección, de ser efectivamente posible, comportaría necesariamente toda una vida dedicada a la investigación. Así mismo, vio claramente que, puesto que la misma solución no actuaba del mismo modo en diferentes especies orgánicas, necesitaba disponer de sujetos humanos si quería lograr nuevos y más especializados progresos. Y aquí es donde chocó con las autoridades universitarias y le fue retirado el permiso para efectuar experimentos, nada menos que por el propio decano de la Facultad de Medicina, el sabio y bondadoso doctor Allan Hales, cuya obra en pro de los enfermos es recordada por todos los vecinos antiguos de Arkham.

Yo siempre me había mostrado excepcionalmente tolerante con los trabajos de West, y a menudo hablábamos de sus teorías, cuyas derivaciones y corolarios eran casi infinitos. Sosteniendo con Haeckel que toda vida es un proceso químico y físico, y que la supuesta “alma” es un mito, mi amigo creía que la reanimación artificial de los muertos podía depender sólo del estado de los tejidos; y que, a menos que se hubiese iniciado una verdadera descomposición, todo cadáver totalmente dotado de órganos era susceptible de recibir mediante el adecuado tratamiento, esa condición peculiar que se conoce como vida. West comprendía perfectamente que el más ligero deterioro de las células cerebrales ocasionadas por un período letal incluso fugaz podía dañar la vida intelectual y psíquica.

Al principio, tenía esperanzas de encontrar un reactivo capaz de restituir la vitalidad antes de la verdadera aparición de la muerte, y sólo los repetidos fracasos en animales le habían revelado que eran incompatibles los movimientos vitales naturales y los artificiales. Entonces se procuró ejemplares extremadamente frescos y les inyectó sus soluciones en la sangre, inmediatamente después de la extinción de la vida. Tal circunstancia volvió enormemente escépticos a los profesores, ya que entendieron que en ningún caso se había producido una verdadera muerte. No se pararon a considerar la cuestión detenida y razonablemente.

Poco después de que el profesorado le prohibiese continuar sus trabajos, West me confió su decisión de conseguir ejemplares frescos de una manera o de otra, y de reanudar en secreto los experimentos que no podía realizar abiertamente. Era horrible oírle hablar sobre el medio y manera de conseguirlos; en la Facultad nunca habíamos tenido que ocuparnos nosotros de allegar ejemplares para las prácticas de anatomía. Cada vez que mermaba el depósito, dos negros de la localidad se encargaban de subsanar este déficit sin que se les preguntase jamás su procedencia. West era por entonces joven, delgado y con gafas, de facciones delicadas, pelo amarillo, ojos azul pálido y voz suave; y era extraño oírle explicar cómo la fosa común era relativamente más interesante que el cementerio perteneciente a la Iglesia de Cristo dado que casi todos los cuerpos de la Iglesia de Cristo estaban embalsamados, lo cual, evidentemente, hacía imposibles las investigaciones de West.

Por entonces era yo su ferviente y cautivado auxiliar, y lo ayudé en todas sus decisiones; no sólo en las que se referían a la fuente de abastecimiento de cadáveres, sino también en las concernientes al lugar adecuado para nuestro repugnante trabajo. Fui yo quien pensó en la granja deshabitada de Chapman, al otro lado de Meadow Hill; allí habilitamos una habitación de la planta baja para sala de operaciones y otra para laboratorio, dotándolas de gruesas cortinas a fin de ocultar nuestras actividades nocturnas. El lugar estaba retirado de la carretera, y no había casas a la vista; de todos modos, había que extremar las precauciones, ya que el más leve rumor sobre extrañas luces que cualquier caminante nocturno hiciese correr podía resultar catastrófico para nuestra empresa. Si llegaban a descubrirnos, acordamos decir que se trataba de un laboratorio químico.

Poco a poco equipamos nuestra siniestra guarida científica con materiales comprados en Boston o sacados a escondidas de la facultad -materiales cuidadosamente camuflados, a fin de hacerlos irreconocibles, salvo para ojos expertos- , y nos proveímos de palas y picos para los numerosos enterramientos que tendríamos que efectuar en el sótano. En la facultad había un incinerador, pero un aparato de ese género era demasiado costoso para un laboratorio clandestino como el nuestro. Los cuerpos eran siempre un engorro… incluso los minúsculos cadáveres de cobaya de los experimentos secretos que West realizaba en su habitación de la pensión donde vivía.

Seguíamos las noticias necrológicas locales como vampiros, ya que nuestros ejemplares requerían condiciones determinadas. Lo que queríamos eran cadáveres enterrados poco después de morir y sin preservación artificial alguna; preferiblemente, exentos de malformaciones morbosas y, desde luego, con todos los órganos. Nuestras mayores esperanzas estaban en las víctimas de accidentes. Durante varias semanas no tuvimos noticias de ningún caso apropiado, aunque hablábamos con las autoridades del depósito y del hospital, fingiendo representar los intereses de la facultad, si bien con no demasiada frecuencia en todos los casos, de manera que quizá necesitáramos quedarnos en Arkham durante las vacaciones, en que sólo se impartían las limitadas clases de los cursos de verano. Al final nos sonrió la suerte, pues un día nos enteramos de que iban a enterrar en la fosa común un caso casi ideal: un obrero joven y fornido que se había ahogado el día anterior en Summer’s Pond, al que habían enterrado sin dilaciones ni embalsamamientos, por cuenta de la ciudad. Esa tarde localizamos la nueva sepultura y decidimos empezar a trabajar poco después de la medianoche.

Fue una labor repugnante la que acometimos en la oscuridad de las primeras horas de la madrugada, aún cuando en aquella época no teníamos ese horror especial a los cementerios que nuestras experiencias posteriores nos despertó. Llevamos palas y lámparas de petróleo porque, si bien ya había linternas eléctricas entonces, no eran tan satisfactorias como esos aparatos de tungsteno de hoy día. El trabajo de exhumación fue lento y sórdido -podía haber sido horriblemente poético, si en vez de científicos hubiéramos sido artistas- y sentimos alivio cuando nuestras palas chocaron con madera. Una vez que la caja de pino quedó enteramente al descubierto, bajó West, quitó la tapa, sacó el contenido y lo dejó apoyado. Me incliné, lo agarré, y entre los dos lo sacamos de la fosa; a continuación trabajamos denodadamente para dejar el lugar como antes. La empresa nos había puesto algo nerviosos; sobre todo, el cuerpo tieso y la cara inexpresiva de nuestro primer trofeo; pero nos las arreglamos para borrar todas las huellas de nuestra visita. Cuando quedó aplanada la ultima paletada de tierra, metimos el ejemplar en un saco de lienzo y emprendimos el regreso hacia la granja del viejo Chapman, al otro lado de Meadow Hill.

En una improvisada mesa de disección instalada en la vieja granja, a la luz de una potente lámpara de acetileno, el ejemplar no ofrecía un aspecto demasiado espectral. Había sido un joven robusto y poco imaginativo, al parecer un tipo saludable y plebeyo -constitución ancha, ojos grises y cabello castaño-, un animal sano, sin complejidades sicológicas, y probablemente con unos procesos vitales de lo más simple y sanos. Ahora bien, con los ojos cerrados parecía más dormido que muerto; sin embargo, la prueba experta de mi amigo disipó en seguida toda duda al respecto. Al fin teníamos lo que West siempre había deseado: un muerto verdaderamente ideal, apto para la solución que habíamos preparado con minuciosos cálculos y teorías, a fin de utilizar en el organismo humano. Nuestra tensión era enorme. Sabíamos que las posibilidades de lograr un éxito completo eran remotas, y no podíamos reprimir un miedo horrible a las grotescas consecuencias de una posible animación parcial. Nos sentíamos especialmente aprensivos en lo que se refiera a la mente y a los impulsos de la criatura, ya que podía haber sufrido un deterioro en las delicadas células cerebrales con posterioridad a la muerte. Por lo que a mí respecta, aún conservaba una curiosa noción tradicional del “alma” humana, y sentía cierto temor ante los secretos que podía revelar alguien que regresaba del reino de los muertos. Me preguntaba qué visiones podía haber presenciado este plácido joven, si volvía plenamente a la vida. Pero mi expectación no era excesiva, ya que compartía casi en su mayor parte el materialismo de mi amigo. Él se mostró más tranquilo que yo al inyectar una buena dosis de su fluido en una vena del brazo del cadáver, y vendar inmediatamente el pinchazo.

La espera fue espantosa, pero West no perdió el aplomo en ningún momento. De cuando en cuando aplicaba su estetoscopio al ejemplar y soportaba filosóficamente los resultados negativos. Al cabo de unos tres cuartos de hora, viendo que no se producía el menor signo de vida, declaró decepcionado que la solución era inapropiada; sin embargo, decidió aprovechar al máximo esta oportunidad y probar una modificación de la formula, antes de deshacerse de su macabra presa. Esa tarde habíamos cavado una sepultura en el sótano, y tendríamos que llenarla al amanecer, pues aunque habíamos puesto cerradura a la casa, no queríamos correr el más mínimo riesgo de que se produjera un desagradable descubrimiento. Además, el cuerpo no estaría ni medianamente fresco a la noche siguiente. De modo que trasladamos la solitaria lámpara de acetileno al laboratorio contiguo -dejando a nuestro mudo huésped a oscuras sobre la losa- y nos pusimos a trabajar en la preparación de una nueva solución, tras comprobar West el peso y las mediciones casi con fanático cuidado.

El espantoso suceso fue repentino y totalmente inesperado. Yo estaba vertiendo algo de un tubo de ensayo a otro, y West se encontraba ocupado con la lámpara de alcohol -que hacía las veces de mechero Bunsen en ese edificio sin instalación de gas- cuando de la habitación que habíamos dejado a oscuras brotó la más horrenda y demoníaca sucesión de gritos jamás oída por ninguno de los dos. No habría sido más espantoso el caos de alaridos si el abismo se hubiese abierto para liberar la angustia de los condenados, ya que en aquella cacofonía inconcebible se concentraba el supremo terror y desesperación de la naturaleza animada. No podían ser humanos -un hombre no es capaz de proferir gritos así- y sin pensar en el trabajo que estábamos realizando, ni en la posibilidad de que lo descubrieran, saltamos los dos por la ventana más próxima como animales despavoridos, derribando tubos, lámparas y matraces, y huyendo alocadamente a la estrellada negrura de la noche rural. Creo que gritamos mientras corríamos frenéticamente hacia la ciudad, aunque al llegar a las afueras adoptamos una actitud más contenida… lo suficiente como para pasar por un par de juerguistas trasnochadores que regresaban a casa después de una francachela.

No nos separamos, sino que nos refugiamos en la habitación de West, y allí estuvimos hablando, con la luz de gas encendida, hasta que amaneció. A esa hora nos habíamos serenado un poco discurriendo teorías plausibles y sugiriendo ideas prácticas para nuestra investigación, de forma que pudimos dormir todo el día, en lugar de asistir a clase. Pero esa tarde aparecieron dos artículos en el periódico, sin relación alguna entre sí, que nos quitaron el sueño. La vieja casa deshabitada de Chapman había ardido inexplicablemente, quedando reducida a un informe montón de cenizas; eso lo entendíamos, ya que habíamos volcado la lámpara. El otro informaba que habían intentado abrir la reciente sepultura de la fosa común, como hurgando en la tierra vanamente y sin herramientas. Esto nos resultaba incomprensible, ya que habíamos aplanado muy cuidadosamente la tierra húmeda.

Y durante diecisiete años West anduvo mirando por encima del hombro, y quejándose de que le parecía oír pasos detrás de él. Ahora ha desaparecido.

El mundo del trabajo. Manteniedo gobiernos. Esclavos modernos de señores feudales eternos.

Un día, ya no hay H2O “barato”, simplemente el agua vale mucho dinero. El combustible es mas que una onza de oro. La vida, la vida no vale mas que unos pocos litros de cualquiera de las dos. ¿Cómico, no?

Pero bueno la humanidad se viene mintiendo hace tiempo, esto es una simple capitulo, no mas unos millones de años para el planeta. Las grandes metrópolis han consumido todo y más. Cada edificio que se construye en Dubai, deriva en índices increíbles de contaminación, desempleo y muerte. ¿Qué podemos esperar del “sistema”? Es la lucha constante contra molinos de vientos virtuales, ¡¡ni la suerte del Quijote tenemos!!, por lo menos alzaba sus armas contra construcciones reales.

“En esto descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo; y así como don Quijote los vio, dijo a su escudero:
-La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear; porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta o pocos más desaforados gigantes, con quién pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos empezaremos a enriquecer; que ésta es buena guerra, y es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra…
-Mire vuestra merced –respondió Sancho- que aquellos que allí se parecen, no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas que, volteadas del viento, hacen andar la piedra del molino…”

Cualquier semejanza con la guerra contra el terrorismo es solo un mal augurio.

¿Cómo podemos creer que esto funciona si no acaban de cometer errores? Cosas raras suceden en la realidad de la noticia, mientras nuestros barrios continúan llenándose de delitos, vaciándose de agua y comida. Ni hablar del dinero, que solo vemos pasar como las heces del excusado. Mientras en el mundo protector (preventivo del interés) se cierne sobre nosotros, catástrofes venidas de los cielos,  películas apocalípticas, desde la superproducción Hollywodense, hasta la implosión de las torres, la caída de las bancas internacionales, invasiones despiadadas, perdidas “millonarias” de bancos “virtuales” (no vale la pena explicar nuevamente lo de los molinos de vientos). Mientras tanto, en el mundo real, la sociedad vive en un burbuja que la sostiene cautiva, como siempre ocurrió en el mundo “civilizado”. La lucha es desigual, hermética y espectacular, tan grandilocuente que se lleva vidas en verdaderas tragedias. El trabajo diario es el germen de la sumisión, regimenes esclavos.  Mientras muchos trabajan toda su existencia, útil solo para sobrevivir, dignamente, claro esta (sin robar), durante la mayoría de las horas de sus depresivas vidas, el resto, señores democráticos y empresarios por sobre todas las cosas, disfrutan de una forma inimaginable para aquel que encuentra consuelo en la diversión que da la tele. Ganado marcado con remeras de las empresas, para  las que viven el tiempo que sea necesario para salir adelante trabajando…Ganado que sube a los medios de transporte publico, pertenecer al cotidiano trabajo tiene sus miserias, y vaya que las tiene. Trabajar por un jornal que jamás alcanza. Sinónimo de fracaso. ¿Qué es el éxito entonces? El que trabaja para otro no lo conoce. El que trabaja para si, como sustento, puede ser que fracase pero por lo menos lo habrá intentado. En algún momento el éxito lo rozara, finito como la vida que mueve su cuerpo. El engaño de la masa dominada esta tan bien determinada que los hechos se repiten inexorablemente desde el momento que el diccionario acamalo la palabra traidor. Aquel que se arrastra para obtener un “ascenso”, traición. Aquel que pone a su familia para justificar la entrega de su par, traicion. Aquellos que callan ante la injusticia para no ser señalados por el “patron” como “revoltoso”, delito. Aquellos que justifican hasta el odio del que manda, felonía. Aquellos que hablan cuando no están los otros, platicando con los que “deciden”, callando cuando la resolución se esta gestando, sin avisar a la victima, ingratitud. Aquel que se muere de ganas de tener lo que el otro posee y una ves obtenido no sabe que hacer con “ eso”, alevosía. Aquel que por dinero deja tirado al compañero en el momento mas complicado, vergüenza llamada perjurio. El trabajo es la forma más infernal de vivir, el trabajo, como se a moldeado desde que las factorías se convirtieron en sucursales bancarias, es absolutamente marginal. Pero todo vuelve a empezar después del tercer día de cobro, cuando el individuo se da cuenta que a trabajado por nada. Los gobiernos saben que el hombre en su fuero interior es proclive a revelarse, así que los laboratorios sociales han creado diferentes grageas para justificar cada uno de los hechos ridículos que suceden diariamente. Derecha, izquierda, centro y todos sus ilógicos resultados de las diferentes ecuaciones políticas. Todo procede en estafas a los trabajadores, todo deriva en chupetes electrónicos, mientras tanto en ciudad Gótica el millonario Bruno Diaz es el nuevo alcalde. Batman firma autógrafos para los hijos de empleados, ellos piensan que el encapotado cuida por su bienestar…

Revisemos las ideas “progresistas”; cicatrices de bellos pensamientos, que como es costumbre, la mano torpe del hombre, y su gran boca, al llevarlas a la práctica se convierten en pecados capitales. Jamás entenderé porque la sensibilidad disminuye con el aumento de poder. El hecho es que mas te alejas de la realidad, con escaleras hechas en oro, sumando escalones mientras mas dinero haces, menos recordas que existen seres vivos. Lo único vivo es la codicia, que sonríe hermosa…El poder no solo no tiene cara, si no que no tiene castigo. Y eso lo hace indestructible. Entonces los daños solo son índices en tortas de Excel, pues la vida después del dinero jamás será igual.

Mientras tanto en la existencia real sigue desapareciendo gente, como siempre ocurrió. Cuidada por “los elementos de seguridad que nos brinda el estado”, estos tardan 24 días en descubrir a una familia pudriéndose a metros de la ruta….

Mientras tanto en la vida real todos los días que recibo mercadería de los camiones, tengo que estar rogando conocer a los posibles ladrones para que por lo menos no me roben a mi…

Mientras tanto…tras una dura represión, luego de un estado comatoso de varios días, el joven Rubén Carballo, de 17 años, muere. La Policía Federal, autora de todo tipo de crímenes, sufre un descomposición total, se haya en guerra, elementos de diferentes emporios chocan, Macri y los K (los dos, peones de las corporaciones) sostienen la más oscura contienda, hechos como estos definen jurisdicciones. El famoso y tan utilizado en la jerga de los cobanis, “te tiro un muerto” (o varios según el billete que este en juego). Eso es la seguridad. No va a cambiar. Va a ser peor, solo queda la lucha, no la romántica de las armas de la resistencia francesa en la invasión germana, no. La acción comienza en nuestro día a día. En pensar que lo único que puede prevalecer de nosotros es la descendencia, los hijos, los nietos y todas las persona que vienen después. Solo la observación y la inteligencia para doblegar al sistema, en mínimas cosas, es un hecho que será trasladado en los genes de aquellos por venir. La lucha se lleva a cabo con el dialogo, es el mas perfecto elemento revolucionario, si lo dejamos de utilizar estamos vencidos.

Aunque  dentro de 50 años pocos podrán vivir tomando agua, cálculos hechos con situaciones reales, ingeniería de la opresión, la apuesta final es la educación por el día a día.

El gobierno democrático Argentino a creado un fondo para calmar el feroz apetito de los acreedores de la “deuda argentina”. Como si todo fuese un chiste malo de varios mendigos ideológicos, este fondo esta hecho dentro de las arcas del Banco Central de la Republica Argentina, a este tiempo mas bien un agente autárquico que responde a los intereses extranjeros. Como una tomadura de pelo, este robo se llamara “Fondo del Bicentenario para el Desendeudamiento ¿?y la Estabilidad”.  Si chicos y chicas, los malos ganaron de nuevo. Sigan votando serán democráticos cadáveres medidos en bonos de deuda.

¿Se acuerdan del viejo de la bolsa?, los viejos de la bolsa nos asustan desde siempre y así se llama a lo que tanto tememos. Sin el viejo pero con la bolsa; financieras, de cocaína, de la morgue, los miedos jamás se alejan de nuestro tiernos años, la cultura del miedo, de aquello que no te deja ser es lo que aprisiona nuestras pupilas, bombardeadas por la mas inescrupulosa mierda mediática.

“El dinero es una cosa extraña.

Si no lo tienes, la cosa es simple: no lo tienes. No hay complejidad. Pero si lo tienes, entonces ciertamente te va a crear situaciones complejas”.

Osho.

Clockwork Orange.La naranja mecánica es el título de una novela de Anthony Burgess publicada en 1962. # La naranja mecánica también es el título de la película basada en la novela de Burgess dirigida por Stanley Kubrick y estrenada en 1971.

Los lideres no saben de bondad, el que manda no puede tener bondad. Es el mandato del régimen humano llamado hoy democracia. Los ceros marean a cualquiera. Es imposible mantenerse al margen de la corrupción porque todo funciona así. Esto fue prodigiosamente relatado una y otra ves por los lideres democráticos. Nadie puede manejar mas que su vida. Eso es una realidad. Salvo gente muy loca pudo más que cientos. 

Los demás solo son maquetas, simples spot publicitarios, mercenarios sin patria. Son fotos con pobres, la noche con caviar, champagne y la mejor. Son programas políticos, basar de mentiras, impunes señores que cenan nuestro futuro en grandes comilonas de cipayos e imperialistas. Son un congreso comprado, para no hacer nada, recibir y repartir poco. Mientras tanto, el país desaparece en torbellinos de tierra seca que deja la soja. Los agujeros, producto de la mas contaminante minería, la de cielo abierto, están contaminando reservas de agua incalculables, mientras todos los acuíferos argentinos están en manos de extranjeros, que compraron la superficie y el gobierno vendió “inocentemente sin saber lo que se encontraba abajo” las hectarias en la provincia de Entre Rios vendidos a un “particular” dueño de la embotelladora mas grande del mundo en aguas minerales… Paisajes hermosos, cadenas montañosas de nuestro país, en ellas se  lleva a cabo la devastación total. Tan lejano como las distancias que nos hicieron irreconocibles con los demás.  La patria chica de la que hablaban tantos “próceres argentinos”.

La lepra se come todo tejido vivo. Eso es lo que pasa, nos están comiendo como una enfermedad Terminal. Y los “doctores” son los que administran los sedantes. Democracia de hospital, democracia de terapia intensiva, cuidados que nos llevara inexorablemente a la desaparición no sin antes sacarnos hasta el ultimo céntimo, casi tal cual hace las “empresas de salud”. Y la enfermedad allí, dentro nuestro, y los doctores, señores de alta arbitrariedad jugando a estirar la vida pgando jugosas sumas a la muerte que espera (muerte con nombre propio, casi siempre gentilicios extranjeros). Millonarios, políticos y jueces millonarios, periodistas y “empresarios” millonarios, condutore/as millonarios. ¿Como puede ser que sigamos creyendo en la justicia?, ¿como puede ser posible que confiemos en la seguridad si solo mata a personas desechas por el sistema?, siendo ellos (los que manejan) principales motores de los mas mezquinos vicios. Todo esta  bien tejido, el odio de unos pocos logran la persuasión “lógica” para que millones crean en lo que muestran los medios, ¿esa es la realidad?. ¿Nadie leyó 1984? ¿Nadie leyó Un mundo feliz? Nadie.

Y para colmo de males esa maldita esperanza que sigue acompañando a la solución final, la verdadera no la del cuento Nazi. ¿Sabrán que los grandes cerebros del Nazismo inmediatamente después de la caída de Berlín, y algunos mucho antes, fueron los ardiles del crecimiento de los aliados?. ¿Alguien sabe cuantos de esos personajes dominaron por años las opciones de crecimiento en los EEUU? Nadie.

«Muchas personas presionaron a Einstein -cuenta Wolfgang Yourgrau- para que firmasela carta al presidente de Estados Unidos, Roosevelt, ofreciéndole la fabricación de la bomba atómicaEinstein era fuertemente pacifis a, era contrario a la bomba atómica. Los que le presionaron, como el físico húngaro Leo Szilard, le convencieron de ello considerando la posibilidad de que los nazis fabricaran el terrible ingenio. El miedo a que ello pudiese suceder le convenció. En realidad, los nazis lo habrían conseguido en dos años más Conocían bien la teoría, pero tenían problemas técnicos. No acababan de lograr la separación de isótopos del uranio, aunque lo estaban intentando activamente.»

Todo el tiempo posible hay que engañar a las masas, las masas son la base de cualquier movimiento, si no hay gente en la calle no hay cambio. Con eso solo no se revoluciona nada, los contenidos  intelectuales deben estar macerados en cada reflexión. Es por eso que los medios son dominados por esperpentos interesados, que nada tiene que ver con el común. Desde ellos se formatean  las rígidos de los informados, calidad desperdiciada  por leer y escuchar “el diario, o el canal de noticias o el libro del cerebro de turno” , forman sus opiniones a base de mentiras, miente el diario, miente la radio, miente la tele, miente el  y mienten ellos, así la democracia va. Cataratas de informaciones hacen a las noticias inverosímiles y fácilmente olvidables.  Al final terminas ni sabiendo quien carajo sos. Hecho consumado para una buena autocracia.  Entonces; ¿a quien le sirve estar tan informado? A los dominantes, grupos de individuos que toma vinos de miles de dólares  mientras recortan presupuesto de países o provincias ( todas ellas habitadas por personas)  y fijan tasas de natalidad, de trabajo, de delincuencia, de muerte infantil, de casos de desnutrición, de policías secuestradores, encargados de los negocios sucios en la calle. Despóticos actores que consumen en pipa grandes extensiones de bosques y selvas agotadas en desiertos. Caras en falsos billetes,  puesta en escena de drogas, como el paco, que la venden y enseñan a consumir por medio de programas (“investigación periodística”)  a los chicos en horarios centrales de la tele para después reprimir  a esos mismos “por los niveles de inseguridad”.  “Sistema democrático” que ayuda a poner basura en la calle, esto sirve como punta de lanza para cualquier campaña, tapa bocas y problemas reales como el desguace pertinaz  y macabro de un país y una sociedad el hambre y la falta de derechos primordiales como la educación y la salud. Somos todos delincuentes si no poseemos miedo del ser que tenemos de vecino. Es como estar en los Balcanes, procedimiento imperialista  introducido en países donde los recursos naturales son altamente cotizados y  seria un error que los manejen los que viven allí, pondrían precios reales a lo que pueden tomar con la fuerza de las masacres. Divide y triunfaras.

Seguridad (definición de la Real Academia Española)

(Del lat. securĭtas, -ātis).

1. f. Cualidad de seguro.

2. f. certeza (‖ conocimiento seguro y claro de algo).

3. f. Fianza u obligación de indemnidad a favor de alguien, regularmente en materia de intereses.

~ jurídica.

1. f. Cualidad del ordenamiento jurídico, que implica la certeza de sus normas y, consiguientemente, la previsibilidad de su aplicación. En España es un principio constitucional.

~ social.

1. f. Organización estatal que se ocupa de atender determinadas necesidades económicas y sanitarias de los ciudadanos.

de ~.

1. loc. adj. Dicho de un ramo de la Administración Pública: Cuyo fin es el de velar por la seguridad de los ciudadanos. Agente de seguridad.

2. loc. adj. Dicho de un mecanismo: Que asegura algún buen funcionamiento, precaviendo que este falle, se frustre o se violente. Muelle, cerradura de seguridad.

No veo ningún item donde diga represión. Entonces ¿Por qué todos creen que la seguridad son tiros y mas violencia que el violento? ¿De que lado esta el que pide según ellos “seguridad”?

Veamos como se usa la seguridad según los grandes Altares de la democracia y la justicia, rápidamente el 11 de septiembre aparece, ¿todo lo que vino después fue seguridad? Si. ¿El plan Condor en Latinoamérica era seguridad?. Si. ¿Los planes económicos desde el primer empréstito de Rivadavia hasta el último “no pago de la deuda” eran seguros? Si. ¿Las bancas internacionales eran seguras? Si. ¿Los ahorros en dólares eran seguros? Si. ¿El Concord era seguro? Si.

Cada cosa que se dice ser segura se convierte en una trampa, la mayoría de las veces mortal.  Al primer presidente norteamericano que quiere ser negro pero no llega a serlo y se queda en pardo, le ha sido otorgado el Premio Nobel de la Paz por sus «esfuerzos extraordinarios en fortalecer los procesos diplomáticos internacionales y la cooperación entre las personas».

También resaltaron sus esfuerzos en el desarme nuclear. Obama ganó entre 205 nominados, todo un récord para este premio. Recibirá una medalla de oro, un diploma y 1,4 millones de dólares.

En declaraciones oficiales, el comité que premia al presidente estadounidense dijo:

Pocas veces una persona ha logrado capturar la atención mundial y le ha dado tantas esperanzas para un mejor futuro. Su diplomacia está fundada en el concepto que los líderes deben hacerlo en base a valores y actitudes compartidas por la mayoría de la población.

Termino mandando 30.000 soldados mas a Afganistán…

¿Será que creen que somos idiotas? La educación es la media mas eficaz a todo esto. Si la educación, el arte, la música y la ciencia estaría en manos de jóvenes el futuro seria mas que un pendejo quemado choreando a cualquiera y matando tipo película de Oliver Stone o Tarantino. Lo que llenan las paginas policiales son chicos nacidos en “democracia” con todos los beneficios que solo se repiten en campañas. Ahora, creada esta nueva amenaza, los políticos no miran hacia atras para ver lo mal que hicieron las cosas, ayudados por los mismos de siempre, miran el futuro como si ellos estuvieran allí y no con anterioridad. Por eso le es facial hablar de seguridad (represión, mas policías en la calle etc)  nadie los va a juzgar. Tienen de lado al santo de las cacerolas,  antes le pedían que se vallan todos y ahora solo piden que se queden (de donde nunca se fueron) pero que maten bien, a los que se lo merecen, muy cínico todo ¿no?

El mañana, siempre esta en nuestro cerebro. Caja de resonancia personal, hoy por hoy atacado permanentemente para dejarlo acéfalo de el contexto. Idiotizarlo,  un chip recambiable como un fusible. El reflexxionar es el consejo de los sabios.

Nadie puede hacer las cosas bien si no las piensa primero.  Eso es seguridad.

Barrabas,Paula y Walter . (Por: “El Dueño”)

Hoy vi a mi perro podrirse, literalmente, y lo primero que pensé fue en la edad que tenia. Creo que estaría bien que tumbase, los ciclos terminan. Pero también entendí, que las cosas son como tienen que ser, el animal tiene un dueño. Y quizás es el reflejo que nos puso quien sabe, para darnos cuenta que los perros son a semejanza de uno. En muchos aspectos mi perro fue algo que estuvo siempre. Pero al verlo tan escapado de su exterior aterrador, quisiera verlo descansar, el dolor mas fuerte esta cuando no hay quejas y el ya no especula con ninguna.  Para las cronicas no soy muy bueno, todo se produjo rápidamente, como los gusanos. Mi parálisis fue completa, solo maduré en sacrificarlo, sin paciencia, a si como saco a mucha gente de repente de mi vida. Uno de los problemas Luca Prodan, no se lo que quiero. Pero lo quiero ya.

Según con el cristal que se los mire, reza el tango. Los prismas son diferentes, del lado que lo hagas girar el as de luz entrara inconmensurable a tus ojos. Nadie ve las cosas igual, nadie. Allí esta la verdad del mundo.  En un acto. En una acción.

Barrabas, como se llama este temible perro, en homenaje a otro terrible can en la novela Cien Años de Soledad.

Actor  de grandes robos, sagaces y coordinados, tiras de carne robadas de la parrilla, llevadas por el rey de ladrones Barrabas. Pero jamás cuide de el, jamás. El perro que traje de Beccar, regalo de una paraguayita, con las patitas de atrás que casi no movía porque se había caído del techo, como cuantas veces por venir a cuidarme se callo por las escalares, ¿paradójico no? Seria de esos últimos golpes las heridas y los posteriores larvas que vi en ese cuerpo derrotado, como la derrota que sentí cuando en un ataque de furia para salir a la calle me saco limpio tres barrotes soldados del portón grande. Cortando un collar de ahorque.

Solo el y yo sabemos cuantas veces fumamos juntos, cuantas otras me desconoció por un momento, pero al decirle un irreproducible Barrabas me movia la cola y dejaba de ser espeluznante.

Le hace caso a Santi, mi primer hijo varón.

Hoy vimos, el y yo, muchas cosas, cosas que no veíamos, simples gestos que sellan definitivamente la imagen de las personas. Cuando se tiene amor, cualquier cosa puede pasar. Es difícil seguir la vida de lo que nos rodea, mas cuando se llena de prioridades, o se vive para el negocio, será que hay que ser buen cristiano como dicen el nuevo testamento dictado por el viejo de Jehová Adonai. ¿Será que moriremos esclavos pero salvados amando?

Más tarde baje, a la madrugada, todos dormían como cuando el me seguía a dar la ultima vuelta a la casa antes de relajarnos y estar bajo las estrellas. Después de verificar que todo estaba en orden, que cada uno dormía en  sus sueños.

M e di cuenta que lo había hecho solo. Barrabas, mi perro curado, dormía placidamente. Me acerque y el ritual siguió por una noche mas.

Hoy podría ser, pero tal ves no. Parca.

Agradecemos la atención. Gracias por curarlo. Hermosa palabra.