De la primera Dama a una ama de casa. Besos.

Trastorno bipolar: La preocupante enfermedad que afectaría a Cristina
Viernes 17 de noviembre de 2006.


Alegría desenfrenada o irritabilidad y grosería se alternan con otros estados anímicos en un trastorno bipolar. También se alteran con depresiones intensas, bajo estado de ánimo, incapacidad para disfrutar, falta de energía, ideas negativas y, en casos graves, ideas de suicidio. La revista Noticias tendrá en su próxima portada una investigación especial sobre la Primera Dama en la que asegura que está en tratamiento psiquiátrico por trastorno bipolar. A continuación le contamos de qué se trata esta enfermedad que afecta al 8% de la población mundial.

El trastorno bipolar o afectivo bipolar alterna estados depresivos con otros estado de ánimo elevado (euforia excesiva), expansivo (hiperactividad anómala) o irritable. Las fases de exaltación, alegría desenfrenada o irritabilidad y grosería, alternan con otros en que la persona está con depresiones intensas, con bajo estado de ánimo, incapacidad para disfrutar, falta de energía, ideas negativas y, en casos graves, ideas de suicidio. La revista Noticias tendrá en su próxima portada una investigación especial sobre la primera dama en la que aseguran que está en tratamiento psiquiátrico por trastorno bipolar.

De hecho un adelanto de su portada en blogs locales asegura que el trastorno bipolar es la enfermedad por el cual se estaría tratando la Primera dama, Cristina Fernández de Kirchner. “Sus ausencias prolongadas y sus repentinos cambios de animo, ahora tendrían una explicación. Fuentes cercanas a la Primera Dama asegura que está en tratamiento por trastorno bipolar, un mal que afecta a cada vez más argentinos”, dispara la tapa adelantando que da su testimonio uno de los psiquiatras que atiende el caso.

Urgente 24 se hace eco de esa nota y le acerca un informe especial en el que se explica de qué se trata la enfermedad ¿Cómo es de largo, en el tiempo, un trastorno bipolar?; ¿Cuál es su origen?; ¿Se puede confundir con otras enfermedades?; ¿Hay riesgo de suicidio?; ¿Qué enfermedades se presentan con el trastorno bipolar?; ¿Cuáles son los tratamientos habituales?; ¿Qué es más importante, la fase maníaca o la fase depresiva, en el trastorno bipolar?; ¿Pueden disparar los medicamentos una fase maníaca?; ¿O una fase depresiva?; ¿Hay que hacer psicoterapia en el paciente con trastorno afectivo bipolar?.

* De qué se trata la enfermedad

Se llama trastorno bipolar o trastorno afectivo bipolar a un trastorno depresivo de larga evolución, en el que los episodios depresivos se ven interferidos por la aparición de otros episodios caracterizados por un estado de ánimo elevado (euforia excesiva), expansivo (hiperactividad anómala) o irritable. Las fases de exaltación, alegría desenfrenada o irritabilidad y grosería, alternan con otros episodios en que la persona está con depresiones intensas, con bajo estado de ánimo, incapacidad para disfrutar, falta de energía, ideas negativas y, en casos graves, ideas de suicidio.

El periodo de exaltación se llama “episodio maníaco”, de una palabra griega, “mania”, que significa literalmente “locura”.

El nombre de afectivo se refiere a las enfermedades de los afectos, nombre genérico que se da a los trastornos depresivos, en general, y al trastorno bipolar. Indistintamente lo nombramos como trastorno bipolar, o como trastorno afectivo bipolar.

Por lo tanto, un trastorno bipolar es una enfermedad en la que se alternan tres tipos de situaciones:

- Episodios depresivos, con características parecidas a un episodio depresivo mayor. Las fases depresivas cursan con: Sentimientos de desesperanza y pesimismo. Estado de ánimo triste, ansioso o “vacío” en forma persistente. Sentimientos de culpa, inutilidad y desamparo. Pérdida de interés o placer en pasatiempos y actividades que antes se disfrutaban, incluyendo la actividad sexual. Disminución de energía, fatiga, agotamiento, sensación de estar “en cámara lenta.” Dificultad para concentrarse, recordar y tomar decisiones. Insomnio, despertarse más temprano o dormir más de la cuenta. Pérdida de peso, apetito o ambos, o por el contrario comer más de la cuenta y aumento de peso. Pensamientos de muerte o suicidio; intentos de suicidio. Inquietud, irritabilidad. Síntomas físicos persistentes que no responden al tratamiento médico, como dolores de cabeza, trastornos digestivos y otros dolores crónicos.

- Episodios de normalidad o eutimia (de unas palabras griegas que significan: humor normal, o ánimo normal).

- Episodios maníacos, con los síntomas que se exponen a continuación: Un episodio maníaco cursa con algunos de los siguientes síntomas (más de tres): Autoestima exagerada, o sensaciones de grandeza. Disminución de la necesidad de dormir. Ganas de hablar, mucho más de lo que es necesario. Sensación de pensamiento acelerado. Gran distractibilidad, pasando de una a otra cosa con facilidad. Aumento de la actividad (en el trabajo, en los estudios, en la sexualidad…) Conductas alocadas, implicándose la persona en actividades más o menos placventeras, pero que suponen alto riesgo (compras excesivas, indiscreciones sexuales, inversiones económicas…) Euforia anormal o excesiva. Irritabilidad inusual. Ideas de grandeza. Aumento del deseo sexual. Energía excesivamente incrementada. Falta de juicio. Comportarse en forma inapropiada en situaciones sociales. La persona puede estar hostil y/o amenazar a los demás. Olvido de las consideraciones éticas. Un episodio maníaco causa una gran incapacidad en las actividades habituales de la persona que lo padece. Normalmente la persona está exaltada y “fuera de razón”, y no sigue las normas adecuadas en sus conductas laborales, sociales o de estudios. Puede tener consecuencias desagradables:

Empobrecimiento del juicio. Hiperactividad improductiva. Hospitalización involuntaria. Problemas legales y/o económicos. Conductas antiéticas (por ejemplo: disponer de dinero no propio, o apropiarse de hallazgos de otras personas). Cambios inadecuados en cuanto a apariencia (indumentaria llamativa, maquillajes extraños, intentos de aumentar un aspecto más sugerente en lo sexual, etc.) Actividades que demuestran actitudes desorganizadas o raras (repartir dinero, dar consejos a desconocidos con quienes se cruzan, etc.)

Episodio “hipomaniaco”

Se llama episodio “hipomaniaco” (literalmente, “menos que maníaco”) si lo que hay es un episodio como el anterior, pero sin llegar a provocar un deterioro laboral o social.

Episodios mixtos

Son episodios en que aparecen, al mismo tiempo, alteraciones propias de la fase depresiva y alteraciones propias de la fase maníaca. Es decir: al mismo tiempo depresión y exaltación, hiperactividad, insomnio, ideas negativas. Especialmente complejos son los episodios mixtos que cursan don ideación depresiva, pues existe una mayor posibilidad de que el paciente pase a la acción y realice tentativas de especial letalidad, buscando incluso la espectacularidad en su autolisis. Las características más comunes en los episodios mixtos son (al menos tres):

Alternancia rápida de distintos estados de ánimo (depresión, euforia, irritabilidad) Predominio de la disforia (mal genio) Agitación. Insomnio. Alteración del apetito. Ideación suicida.

Hay otro tipo de alteración llamado ciclotimia, que consiste en una manera de ser, una fluctuación crónica del estado de ánimo que oscila entre un estado depresivo suave, con desgana, apatía, y estados de euforia o moderada agitación de tipo hipomaniaco, aunque sin revestir la gravedad suficiente como para que hablemos de un auténtico estado hipomaniaco.

El trastorno ciclotímico o ciclotimia es una alteración crónica y con fluctuaciones, con periodos que comportan síntomas hipomaníacos y periodos que comportan síntomas depresivos. Ni unos no otros tienen la gravedad ni la cantidad suficiente como para hablar de una fase hipomaníaca o de una fase depresiva. Para muchos autores es una especie de “predisposición” para otras enfermedades (depresión, trastorno bipolar), y afecta a un 1% de la población.

Como siempre, estos trastornos deben ser tratados si constituyen un malestar significativo para el paciente o para las personas de su entorno. El tratamiento es el mismo del que aplicaríamos en un trastorno bipolar.

* ¿Cómo es de largo un trastorno afectivo bipolar?

El paciente, a lo largo de su vida, va presentando episodios depresivos, alternando con los maníacos o hipomaníacos. De hecho, la existencia de uno solo de estos episodios hace que debamos hablar ya de trastorno bipolar. En este sentido cabe calificarlo siempre como potencialmente crónico, de por vida.

* ¿Qué sabemos del origen de los trastornos afectivos bipolares?

El origen del trastorno es del todo orgánico. No sabemos a ciencia cierta todos los componentes biológicos del trastorno, pero parece claro que uno de los problemas implicados es el mal aprovechamiento de los neurotransmisores cerebrales (serotonina y dopamina). Se comprueba la organicidad por la existencia de patrones genéticos de herencia. Las exploraciones de neuroimagen (TAC, Resonancia Magnética) no muestran alteraciones. En cambio sí aparecen en la prueba llamada TEP (Tomografía por Emisión de Positrones), si bien los hallazgos no añaden información para el tratamiento. Solamente se emplea con fines de investigación

Las características más importantes del trastorno afectivo bipolar son las siguientes: Es un trastorno orgánico (no psicológico) que depende de alteraciones biológicas del cerebro. Es un trastorno crónico. La persona que haya tenido un episodio de manía o de hipomanía, aunque haya sido solamente uno, debe tener precauciones toda su vida para que no se repitan estos episodios. Requiere tratamiento biológico con medicamentos que regulan el funcionamiento de los neurotransmisores cerebrales. El tratamiento debe ser crónico, a temporadas muy largas, o de por vida en aquellos casos con tendencia a las recaídas constantes.

* ¿Cómo hacemos el diagnóstico de un trastorno afectivo bipolar?

El diagnóstico se hace por criterios clínicos. Es decir: hemos de comprobar si la persona presenta los síntomas que antes hemos definido, tanto para los episodios depresivos como los maíacos o hipomaníacos. La existencia de un solo episodio de exaltación es suficiente para diagnosticar un trastorno bipolar.

* ¿Hay riesgo de suicidio en el trastorno afectivo bipolar?

Normalmente en las fases depresivas, hay el mismo riesgo que vemos en las personas con depresión mayor. La tasa de suicidio en nuestro país es de 10 casos por 100.000 habitantes. El 80% de estos casos viene dado por personas con depresión grave, trastorno bipolar, alcoholismo o esquizofrenia. Con cualquier paciente que presente graves síntomas depresivos es necesario hablar de forma franca y sin tapujos para explorar las ideas de suicidio y, sobre todo, de la posibilidad de que las mismas se lleven a cabo.

* ¿Qué enfermedades se presentan junto con el trastorno afectivo bipolar?

Es muy frecuente que las personas con trastorno bipolar presenten otras enfermedades psiquiátricas. Es reiterada la asociación con trastornos por dependencia o por abuso de sustancias, o con trastornos inducidos por ellas. Es factible que se asocien trastornos de la personalidad o dificultades para el control de los impulsos. A veces es difícil discernir si los síntomas corresponden a un trastorno de personalidad o a un episodio maníaco. Lo importante, en estos casos, es tratarlos como si de síntomas maníacos se tratase. También son frecuentes los episodios de ludopatía (juego patológico) y comportamientos antisociales.

* Los medicamentos, ¿pueden “disparar” una fase maniaca?

Sí. Los antidepresivos potentes pueden hacer que el paciente pase de estado depresivo a estado maníaco. Es por ello que las subidas deben hacerse en forma controlada, prefiriendo la suavidad a la rapidez. Los mejores antidepresivos son los ISRS (Prozac, Seroxat, Besitran, Seropram, Prisdal), aunque también puede usarse la venlafaxina (Vandral, Dobupal), los antidepresivos antiguos (tricíclicos) o los IMAO (inhibidores de la monoaminoxidasa). Siempre con precaución y administrando, conjuntamente, un eutimizante. Hay ocasiones en que un paciente con depresión no bipolar puede pasar a un estado parecido al maníaco, de forma excepcional, al tomar algún medicamento antidepresivo nuevo, o con dosis altas de uno que ya hubiera probado. En tales casos no se considera un trastorno bipolar, sino un “trastorno maníaco inducido por el antidepresivo”. Desaparece este episodio al reducir el antidepresivo o cambiarlo por otro más suave. Algunos médicos consideran que los pacientes que hacen estos “virajes” pueden tener predisposición a padecer trastorno bipolar.

* ¿Hay que hacer psicoterapia en el paciente con trastorno afectivo bipolar?

El trastorno afectivo bipolar es una enfermedad “poco psicológica” en cuanto a su origen. Ya hemos comentado que es muy orgánica. El principal tratamiento debe ser el biológico: los medicamentos en las proporciones adecuadas. Lo que sí es muy importante es la pedagogía. El paciente y sus familiares deben ser aleccionados acerca de las características de la enfermedad, de su tratamiento, de la importancia de seguir las pautas para cada caso, de las limitaciones que impone la enfermedad, distintas en según qué fase. Todos deben estar muy imbuidos acerca de la necesidad de mantener la medicación, aún cuando la persona se encuentre perfectamente bien. En pocas enfermedades como en el trastorno afectivo bipolar es importante no dejar la medicación aunque uno se encuentre perfectamente bien.


NP Noticias Paraná.com.ar
Dirección web de este artículo: http://www.noticiasparana.com.ar/spip.php?article7423

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