La muerte del buen ciudadano.

Ese especimen, mal llamado humano, se traslada por los cobertizos como un Hada Madrina de algun cuento de internet, recorre todo lo que puede con su vista y luego deja de llevar el cuerpo y se cae. Es de un individuo, crear margenes paranormales de la realidad que activa con su varita?, imposible saberlo. Un estudioso en la materia el aleman Robert Linnemann, precursor del tapacanto melaminico, nos comenta en sus memoria: “Habia en el un tufillo de mazamorra, era casi, podria afirmar, un inconstante a la hora de trabajar en mi fabrica, pero tenia la voluntad de un buen ciudadano, se levantaba muy temprano y sin lavarse la cara comenzaba a barrer desde la oficina hasta e l ultimo resquicio de mugre que anidaba en el cuarto de maquinas, el problema, el unico y fatal problema era su falta de atencion y memoria, era una lapida clavada en su frente.”
Gracias a este acercamiento historico del señor Linnemann podemos advertir, que no era el fuerte de Vincent Vega (Vicente Angel Vega, en castellano) la memoria, pero gracias a ello lograba subsanar sus dias con la imaginacion infinita que no concebia otra cosa que el olvido inmediato.
Tiene una explicacion su estado de penumbra mental, sucedio un dia en un cobertizo de la zona de Haedo un tragico accidente sin una victima fatal, pero tragico en sus consecuencia; Vincet Vega se preparaba a abrir unas de las percianas metalicas, estas son muy grandes y se las mueve en forma, ascendente y descendete, atraves de un motor que se enciende con un dispositivo electrico que llamaremos swchit. Un dia antes el encargado del mantenimiento de lo motores habia dejado desajustado el chapon que cubre al mismo, inconciencia natural de alguien que esta pensando en sus vacaciones a comenzar el lunes proximo…